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Redondo y pata

Empieza la cuenta atrás y se abre el largo paréntesis de las navidades. Preparados y listos para las colas, las carreras, las prisas, las bienvenidas, las cenas, los excesos, las alegrías y las melancolías pero en mi caso lo que peor llevo son los atascos que ya no son exclusivos de esta época del año pero si que, aunque mentira parezca, se incrementan. Dentro de poco,  los que trabajamos en el Sebadal empezaremos a invadir el cuartel para que todos los coches vayamos entrando en fila india, pertrechados con la lista de canciones relax de Spotify, un sándwich al que se le acaban retorciendo las puntas, un agüita y hasta dos y tres y un termo con tila. Dependiendo del día  a veces me he puesto a realizar respiraciones y estiramientos como si estuviera en una sesión de mindfulness. Continuar leyendo “Redondo y pata”

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Arena

No suelo hacer recomendaciones de restaurantes en el blog pero esta es una de esas veces en las que merece más que la pena hacer una excepción. Además porque sigo disfrutando de mis benditas vacaciones y cocino poco o nada. Me apaño con los bocatas en la playa porque le eche lo que le eche al pan, a mi me va a saber a gloria. Esos mordiscos entre la arena y la marea, el sonido de las olas, el cielito azul, sentadita en la toalla no lo cambio ni por una ni por quince estrellas Michelin. Al lado la lata de lo que se tercie, los frutos secos, el paquete de papas fritas y la nectarina o el plátano. Y soy feliz. Y tan feliz. Y más aún cuando sabes que para la cena vas a probar un sitio nuevo que promete y tanto que prometió que tengo que contárselos Continuar leyendo “Arena”