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Solomillo de cerdo al horno

En la hemeroteca de mis recuerdos aparecen una y otra vez la cocina de mi madre, de mi abuela Ana, de mi tía Hilde, de mi tía Angelona. De cada una de ellas podría destacar lo que más me gustaba, porque fuera como fuese el resto de la casa, esas cocinas eran mis sitios favoritos. La mesa a modo de barra larga, llena de sillas a un lado y a otro de mi tía Hilde, donde llegaras a la hora que llegaras, siempre tenías un caldero caliente, esperando dentro, por ejemplo,  un exquisito atún en adobo con sus papas sancochadas. O las sartenes de mi tía Angelona, creadora ella de las mejores tortillas de papas que he probado nunca. La cocina de gas de mi abuela Ana, tan genuina como ella y a la que sacaba brillo a diario con el estropajo de Nanas níquel y aquellos polvos de Vim. Ahora, eso sí, la reina del horno era y sigue siendo mi madre. Controlaba aquel horno a gas, que salió de mi casa para dar paso a la modernidad cuando yo aún era una niña y a día de hoy, no hay horno que se le resista. Ella coloca los mandos y los tiempos y que yo sepa, jamás se le ha quedado nada a medio hacer ni pasado de largo un solo minuto. Me atrevo a decir que de los siete días que tiene la semana, cinco de ellos cocina al horno. Así que les dejo una de sus recetas, de su horno, con su tiempo y sus indicaciones. Perfectamente al punto y en su jugo. Y es que pocas cosas saben tan ricas, como las recetas de mamá.

INGREDIENTES:

 

  • Dos solomillos de cerdo, a ser posible ibéricos.
  • Una cebolla.
  • Dos dientes de ajo.
  • Una ramita de romero fresco.
  • Sal gruesa
  • Pimienta negra.
  • Aceite de oliva virgen.
  • Un chorrito de jerez o vino dulce.
  • Un chorrito de salsa de soja.
  • Un vaso de caldo de carne.

 

ELABORACIÓN

Comenzaremos salpimentando ambos solomillos y encendiendo el horno a 190º calor arriba y abajo. Antes de encender el horno, sacaremos la bandeja de rejilla porque la utilizaremos y será mejor que no esté caliente.

Engrasaremos ambos solomillos con aceite de oliva por toda la superficie.

En una bandeja apta para el horno, verteremos sobre el fondo aceite de oliva cortaremos toscamente la cebolla y los ajos. Los dispondremos en la base de la bandeja.

Sobre la cebolla y los ajos, verteremos un ligero chorrito de jerez o vino dulce.

Seguidamente verteremos el vaso de caldo de carne y un ligerito chorrito también, de salsa de soja.

Sobre toda la base, colocaremos la ramita de romero fresco.

Introduciremos esta bandeja en la parte más baja del horno y a medio horno, colocaremos la bandeja de rejilla con los solomillos sobre ella. La idea es que la carne no toque los jugos y los que vaya soltando durante la cocción, caigan en la bandeja de abajo.

Calcularemos 20 minutos y pasado este tiempo, retiraremos la rejilla, taparemos ligeramente los solomillos con papel de aluminio y lo dejaremos reposar 10 minutos antes de cortarlos. Retiraremos también la bandeja de abajo y desecharemos la ramita de romero. Esta base resultante la pasaremos a un vaso para batirla a máq1uina y obtener la salsa que acompañará a los solomillos.

Una vez que los solomillos se hayan atemperado, los cortaremos en medallones del tamaño que más nos guste.

Y rápido a la mesa porque así es como mejor están. Darles más tiempo de calor más tarde o recalentarlos, hace que la carne pierda toda la textura y gran parte del sabor. Hacer y comer.

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