Cuando se tienen hijos y dependiendo de donde cada uno tenga el umbral de la paciencia, se puede llegar a desear que comience el curso y bendices la rutina. Si además son adolescentes pudiera ser que el deseo se vuelva algo más recurrente. Pero ahora, que ya tengo a los míos transitando la confusa adolescencia y que durante todo el curso comen en casa todos los días, no dejo de ansiar que regresen las vacaciones de verano. Esos días en que la calle, los planes, la playa, las canchas o las casas de amigos, te daban tregua en la cocina.
Así que, llegado el otoño, los deberes y obligaciones de cada uno y los horarios establecidos para ser cumplidos, no me queda otra que cocinar recetas como ésta, que la dejas desde la noche anterior preparada y cuando llegas de trabajar la tribu ya está en fase de digestión. Con un poco de suerte, algo me dejan para que al menos lo pruebe pero si los astros no se alinean correctamente, una ensaladita improvisada y a volver a encajar un par de horas en la cocina para que vuelvan a tener comida mañana. Benditas vacaciones…..
INGREDIENTES:
- Dos solomillos de pavo enteros.
- Cuatro lonchas de queso tipo Gouda o Edam.
- Dos lonchas de fiambre de pavo.
- El zumo de una naranja.
- Dos cucharadas soperas de mostaza de Dijon.
- Dos cucharadas soperas de vinagre de manzana.
- Dos cucharadas soperas de miel.
- Sal gruesa.
- Pimienta negra.
- Aceite de oliva.
- Una cebolla.
ELABORACIÓN:
Comenzaremos abriendo por la mitad los solomillos de pavo y abriéndolos sin romperlos, como si fuesen un libro. Salpimentamos por ambos lados.
Sobre los solomillos abiertos, dispondremos una loncha de pavo sobre cada uno y una loncha de queso.
Con cuidado los iremos enrollando y presionando para que nos queden forma de rollos.
Los ataremos con cordel de cocina y en un caldero bajo con buen diámetro, los doraremos por todos los lados, durante dos minutos. Una vez dorados, retiramos del caldero y reservaremos.
En el mismo aceite donde habremos dorado los rollos, sofreiremos la cebolla, previamente cortada en pedacitos pequeños.
Mientras se dora la cebolla, en un vaso verteremos el zumo de naranja, añadiremos la mostaza, el vinagre y la miel y batiremos enérgicamente hasta integrar todos los ingredientes. Reservaremos hasta el momento de utilizarlo.
Una vez que la cebolla ya está en su punto, sin que llegue a quemarse, verteremos la salsa que teníamos reservada en el vaso y mezclaremos bien.
Cuando esté todo bien ligado, incorporaremos al caldero los rollos de pavo, marcaremos la potencia del calor a temperatura media, taparemos ligeramente y lo mantendremos así durante 20 minutos. Pasados los primeros diez minutos, daremos la vuelta a los rollos.
Pasados los 20 minutos, retiraremos los rollos, dejaremos pasar unos 8 minutos para que atemperen y los cortaremos en medallones del grosor que más nos guste.
La salsa la pasaremos por la batidora y ya podremos dejar nuestros rollos de pavo dispuestos. Serviremos por un lado los medallones y la salsa aparte para bañarlos al gusto de cada uno. Deliciosos.
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