Elsa López

No sé, con trece o catorce años conocí a Elsa López. No sé si el verbo apropiado sería conocer o descubrir. Me decido por el segundo. Descubrí a Elsa López leyendo a Antonio Gala. En aquellos tiempos era un fanático de Gala. Había visto todas sus entrevistas con Quintero, releía todos sus libros. Mi pasión por Gala llegó a tanto, que en carnavales me disfrazaba con un jersey sobre los hombros y un bastón. Antonio era una pasión. La pasión del adolescente que sin quererlo imitaba al escritor, en su forma de hablar con la gente y en su forma de escribir poemas cuando los otros dormían. Tamiko, mi admirada profesora de cultura clásica, sabía de mi admiración-casi mesianismo-por el cordobés universal. Sigo admirando a Antonio, aunque lo sienta cabreado con el mundo. Continuar leyendo «Elsa López»
Lo del señor Manny Manuel estuvo mal. No lo conocía. Tuve que buscarlo en YouTube para saber quién es. Canta bonito, pero subirse a un escenario intoxicado por el alcohol u otra droga es antiestético, antiprofesional y vergonzoso. Manny no es el único artista que se sube al escenario con una copa de más. La cuestión no está en lo que se beba, esnife o lo que fuera; la cuestión es hacer bien tu trabajo. Hace unos años conocí a Cheb Khaled, un señor simpático y humano.