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El calor de tu lindo amor

Ten paciencia. Pronto seremos como las páginas de un clásico, que nunca pasa de moda. Seremos inmortales, porque el amor es eso: inmortalidad, respeto, cariño y ese calor termodinámico que no desaparece ni se destruye, porque es energía viva y hermosa. Por eso las personas no mueren ante las leyes de la energía y el amor. Muere el que es olvidado. Muere el que es ignorado, mientras que la inmortalidad es como la luna. Siempre está ahí, siempre está su Amor, en mayúsculas, que no se ensucia ni se corrompe. El amor es lo más puro que nos ha dado Dios. El ser humano sólo tiene dos cosas: el amor y la ciencia. La ciencia que crea ese puente o esa guagua para llegar a ti, y el amor para morirme en tus brazos.

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Veneno: una serie salvaje

 

 

La serie “Veneno” es algo más que un homenaje a Cristina Ortiz, la “Veneno”. Es un manifiesto a favor de la libertad (ya no sólo sexual, sino del individuo), de ser uno mismo a pesar de los impuestos que tuvo que pagar por ser ella. Comenzar la serie con “como en todas las historias de ficción, hay en ella algo que es profundamente verdadero” es una tautología. La serie que plantean “Los Javis” es subjetiva, porque hay muchas versiones de la Veneno. Para los creadores de la serie es una leyenda, mientras que para Jorge Javier Vázquez es “una mujer excesiva y desordenada”. La Veneno es lo que cada cual quiera ver, o haya visto en ella. Es una leyenda de la televisión tal y como la entendemos, hoy. Pepe Navarro tiene los millones que tiene gracias a ella. Cristina siempre fue el comodín de oro, para los programas de entrenamiento. Cuando el share bajaba; ahí estaba la de Adra con sus salidas de tono, su humor y su carisma. Ha dado de comer a muchos (dentro y fuera de la televisión), a muchos hombres. Fue víctima de su pasión. Amó a sabiendas que no la amaban. La Veneno estaba enganchada a muchas cosas, y una de ellas fue al personaje de «Angelo» interpretado por un ligero Ciro Petrone– un alter ego de Andrea Petruzzelle: un chapero que le sacó los cuartos-. Ella lo sabía. De alguna manera compraba ese cariño, esa pasión, ese falso amor que le duró lo que dura un caramelo en la puerta de un colegio. En cuanto a cómo plantea la serie esta realidad, sólo puedo decir «´bravo» en cuanto al guión y al reparto. Me impactó mucho ver a Desirée Rodríguez como Paca la Piraña. Los responsables han sido muy valientes rescatando a Desi de GH, una transexual que funcionó durante un tiempo en la tele para después hacer un poco de porno- hasta que este último, también la abandonó-. Lola Dueñas es una reina interpretando a “Faela Sainz”, la reportera que descubrió a la Veneno. Isabel Torres, mi paisana canaria, ha hecho un trabajo en cuanto a la pronunciación bestial. Es impresionante que en su estado de salud pueda tener esa fuerza y alegría, y sin que casi nadie supiera lo de su enfermedad- hasta que lo hizo público-. Además de ser una gran artista que, muy pronto, será reconocida por la crítica. Daniela Santiago, también, será reconocida- estoy seguro-como una mujer atractiva, que sintetizó todo el erotismo de “Veneno”. En cuanto al cameo de Ángel Garó: gran actor, que no ha sido reconocido. La serie puede ser un trampolín para él, con el fin de superar esa imagen que proyectó en Telecinco. Ángel Garó es un hombre muy culto, un hombre que ha sido secuestrado por la escenita del balcón y las broncas televisivas. Otro personaje que merece atención es Jedet. Estuvo genial, menos en esa versión cutre y aburrida de “Veneno pa’ tu piel”. Jedet canta muy bien, pero deberían haber puesto la voz de la Veneno; con todo lo que supone oírla cantar: «Mírame, quiero que me digas toda la verdad». La Veneno fue verdad, la misma verdad que plasmó Valeria Vargas en esas memorias y que, ahora, los Javis plasman en esta maravillosa serie. Alguien quiso silenciar a la Veneno, pero ahora su serie es un micrófono en el que canta desde la inmortalidad: «Soy la magia, soy el hada que se clava en tu mirada. Soy la tentación prohibida, que te va quemando el alma».

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Carta a una joven del PSOE

Tres nuevos fallecidos, 24 en total por coronavirus en Canarias. ©Arcadio Suárez
Tres nuevos fallecidos, 24 en total por coronavirus en Canarias. ©Arcadio Suárez

 

Sé que es difícil liderar toda esta situación, pero lo que está haciendo el presidente del gobierno no tiene nombre. Cuando tu vida y la mía- y la de otros muchos- está en juego hace que las ideologías me importen una mierda. Querida Mouna, Pedro Sánchez lo está haciendo muy mal. Él y todo el equipo de gobierno. Han tardado mucho en reaccionar, han mentido a la población española y están librando una cruzada– como las de Jerusalén- en contra de los sanitarios. Después de la sentencia del Tribunal Supremo, estoy por mudarme a Corea del Sur o pirarme a Marte. Quiero que me seas sincera, hermana. Por mucho que compartas partido con este señor, reconoce que lo está haciendo mal. El PSOE vale más que su secretario general. Lo único que pido es “justicia”. Qué sean juzgados los responsables, que no han sabido manejar esta batalla contra el coronavirus. Ser político no es cobrar tres mil euros. Es estar a la altura, es hacer bien tu trabajo. Quiero que se sienten en el banquillo. Si Pedro lo ha hecho mal, ¡quiero que se siente ante un juez imparcial a dar las explicaciones oportunas! Pero, claro, cuando el Tribunal Supremo sentencia a favor de no suministrar material de protección a los sanitarios- en 24 horas-; las llevamos claras. Así está España, sister. La situación está a la altura de lo que hizo Teresa Cruz. No me gusta hacer leña del árbol caído, pero lo de la consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias contra nuestros mayores es una metáfora de cómo está la clase política (no toda. Desde aquí felicito a Ángel V. Torres y a todos aquellos que han cesado a esta señora). Mouna Sikabi, por muy del PSOE que seas, lo tengo que decir: ¡ojalá cesen a Pedro Sánchez o pongan un gobierno de regencia para domar a este toro chino llamado coronavirus!