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Soy gitano

 

 

Manuel Molina, un gran hombre.
Manuel Molina, un gran hombre.

 

Existe una novela de Cervantes titulada «La Gitanilla», donde afirma lo siguiente: “Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones (…)” A Cervantes solo le puedo responder con: “Yo soy gitano”. Puede que en otra vida haya sido gitano o no, pero siento pasión por la cultura, el arte, el duende, el temperamento y por supuesto la libertad del pueblo gitano. El pueblo gitano es digno de admirar (¡qué orgullo ser y/o sentirse gitano!). Un grupo de seres humanos venidos de la otra punta del mundo- Rajastán, India- hace miles de años; recorriendo en caravanas medio mundo hasta llegar a su Ítaca, es digno de admirar. ¡Viva los gitanos! Me siento tan gitano, moral y literariamente, que estoy preparando un ensayo sobre los gitanos. En muy breve publicaré mi primer libro, y a partir de ahí vendrá el de los gitanos y otros muchos (¡si Undebel quiere!). Viva los gitanos, ejemplo de identidad que ha sobrevivido a pesar de los criminales y los tiranos que han querido desacreditar a todo un pueblo-pero no lo han conseguido-. Viva los gitanos más allá de la imagen capitalista y superficial que han dado los « Los Gipsy Kings» en la televisión. Los gitanos son rabia, fuerza, historia, misticismo (¡mucho y muy poco conocido!) y admiración. ¡Os quiero, amigos! Un abrazo a todos los gitanos del mundo de vuestro primo Sikabi Cohen.

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Medea

 

Chabelita liberada.
Chabelita liberada.

La historia se repite porque es cíclica, escribió Hegel; uno de los grandes idealistas-realistas de la historia. Estamos asistiendo en el panorama rosa español a una tragedia, donde es asesinada la hija de una folklórica por su madre, su hermano, su cuñada, su primísima y por toda la pirámide televisiva de España. La mala de la historia es Chabelita, porque quiere existir más allá del apellido Pantoja. Porque quiere ser libre más allá de los dictámenes de su madre. Y fundamentalmente porque es adoptada. Isabel Pantoja (o Maribel para los amigos que usa y tira como los tertulianos) tiene hijos de primera y de segunda. Para la tonadillera dejas de ser hijo, cuando llevas la contraria a mamá. Chabelita- o Isa P. en su nueva andadura como cantante- fue adoptada por Isabel Pantoja y su pareja/rollo de entonces. Un rollo que terminó muy rápido, por culpa de la rana de los celos. Isabel fue la madre de la criatura, después de traerla de nuestro país hermano Perú. Los años pasaron. La niña se liberó de mamá, de tito Agustín; descubrió a Freud debajo de las sábanas y eso a mami no le gustó. Y según las últimas declaraciones de mami Pantoja: “No quiero saber nada de mi hija, ¡qué nos olvide!». Señora Pantoja, esa es su hija le guste o no le guste. Es tan hija como el hijo del torero. Los niños no son muñecas, no son como la Rebeca o la Nancy. Los niños adoptados son tan niños como los que uno trae de sus entrañas. Un poco de coherencia, Maribel. Un poco de dignidad gitana, prima.

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Houellebecq y las máscaras de un provocador

 

Michel Houellebecq y Depardieu en la película "Thalasso".
Michel Houellebecq y Depardieu en la película “Thalasso”.

 

Escena de fondo anaranjado. Ambiente tenso. Houellebecq es apedreado por salafistas y reaccionarios, mientras unos simpatizantes de Marine Le Pen se burlan de su dolor imitándolo. Todo el mundo se burla de Houellebecq. Todo el mundo se burla del escritor, pero como dice verdades (algunas bien maquilladas y otras de látex) y nos retrata tan bien: lo perdonamos. Decir verdades te salva aun siendo un provocador. Ser provocador, para Houellebecq o para mí, es una forma de divertirse como ir al karaoke y molestar al público con tu horrorosa voz. Provocar es divertirse, no más. Pero si esa provocación viene acompañada de una verdad, ya eres peligroso para el sistema; y por eso Michel tiene mi admiración personal e intelectual porque dice verdades sobre el sistema sin salirse del sistema y alimentándose del sistema en sus múltiples variables. Otra cosa hermosa que tiene Houellebecq es la generosidad. Es más generoso con sus enemigos que consigo mismo. Lo supe leyendo “Sumisión”. Jamás he visto un análisis tan moderno, tan de calle, tan coloquial, tan natural de los musulmanes que viven en el mundo occidental. Critica esa vertiente radical/politizada del islam a favor de un islam democrático, de un sistema multicultural, de una Europa democrática que progresa apartando a los intrusos ideológicos, financieros, políticos, teológicos. Europa tiene que ser, más allá de lo dictámenes de los enemigos (o falsos amigos) de Europa. Houellebecq es eso: un amigo que se hace pasar por enemigo, porque decir verdades a casi ningún amigo le interesa.