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“Apunta adonde duele, que todo irá bien” de Rosy Robayna

 

Portada del genial libro hecha por la pintora Saro Armas.
Portada realizada por la pintora Saro Armas.

 

El libro de Rosy Robayna es una novela de verdades, donde el corazón es un ente independiente con dos manos para escribir; unos labios para besar y una sonrisa para enfrentarse a las alegrías y a las penas de la vida. Rosy ha hecho lo que pocos, escribir un libro sólido marcando la diferencia con la literatura líquida que reina nuestras librerías, que lidera nuestros escaparates. El libro de Rosy es luz, Luz en mayúsculas que se asoma a primera hora de la mañana, mientras el aire fresco llena nuestros pulmones de mar y alegría. Rosy Robayna y su hija literaria “Apunta adonde duele, que todo estará bien” se encuentran en la historia de la literatura canaria. Hay libros que se publican para dárselas de escritor o escritora; o para ligar más o para matar el tiempo. Rosy Robayna ha escrito literatura, con la belleza que sólo una escritora de la experiencia y la sensibilidad conoce. Grande, entre las grandes. Su libro es un faro, una calle donde las gentes discuten y se aman, una pistola a punto de disparar a un tirano o a uno mismo. Su libro es la vida. La vida que merece ser leída.

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Cartas amistosas

La correspondencia es una necesidad en mi vida. Escribir y ser escrito por un amigo, un buen enemigo o un conocido. Comunicarse es un milagro. Ese proceso de juntar caracteres; darles vida, poder, sentimiento, música e invitarlos a caminar en una sintaxis, es el punto más alto de la pirámide humana. Acabo de recibir la carta de un buen amigo por whatsapp, ¡bendita sea la amistad!

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Carmen

 

Carmen se enamoró de su mirada, de su forma de caminar. Pero, él desapareció. Fue un amor casi soñado, un fantasma que perturba el alma para escaparse a otro mundo. Enamorada. Carmen desenamorada juró no volver a enamorarse. El fantasma volvió después de veinte años. Aquella belleza se había convertido en una vieja con artrosis sentada en el umbral de su casa. Barría su casa por las noches. Cocinaba al mediodía y todo lo demás se lo dedicaba a las telenovelas. Su amor volvió, pero ella perdió veinte años de su vida por un hombre que la quería para dos horas; y no una vida.