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Estefanía (Nia) de Operación Triunfo y los leviatanes musicales

 

 

Estefanía (Nia) en Operación Triunfo.
Estefanía (Nia) en Operación Triunfo.

Eres una estrella. No te hace falta ganar diez grammys para demostrar que eres una pantera negra que arrasa con estilo, carácter y carisma. Eso no se aprende en Los Ángeles, ni se enseña en la Academia de OT. ¿Quién le iba a decir a una niña de Costa Ayala que iba a llegar tan lejos a nivel nacional? Le queda mucho por recorrer, siempre que narcotice a esa pantera que lleva dentro. Ha levantado muchas envidias desde el primer segundo. ¡Estefanía, van a por ti! Debes ser fría como un iceberg, si quieres volar alto y ser algo más que un juguete musical-que se pasea por las ferias de los pueblos o se lía con algún futbolista para seguir existiendo a lo Edurne-. Sé tú misma. Vales oro. Ya han abierto tu fichero. Lo saben todo de ti. Abrirán el cajón de mierda. ¿Y qué? Siempre que seas tenaz y sigas creyendo en tu arte; no recurras a un reality o a un montaje para seguir existiendo en el mundo del espectáculo: el mundo será tuyo. ¡Qué hablen! Olvídalos. Cree en ti misma. El mundo del arte- del primero al séptimo- está lleno de monstruos, psicópatas, cabrones y cabras que por un poco de hierba «lo dejan todo». No te lo creas demasiado. Tú, Estefanía, vienes de abajo. No has tenido que vender tu alma al diablo para entrar en OT. La vida te lo ha demostrado: llegarás currando. Llegaste a Barcelona con esfuerzo. Continúas en Operación Triunfo con esfuerzo. Eres la mejor de la Academia con esfuerzo, constancia y mucha dignidad. Puedes ser Madonna sin necesidad de montajes o desnudos pornográficos. Recuerda este artículo (si te llega o te lo hacen llegar), porque los leviatanes te esperan en la calle. Querrán aniquilarte. Al mínimo fallo, ¡pam hasta que caigas! Sé simplemente como quieras ser. Tienes una diana en la frente. Lo siento, pero al mínimo fallo caerás. Ahí estaremos tus fans para levantarte. Los leviatanes van y vienen: son prostitutas o chaperos que venden su cuerpo por un puñado de gloria, por quince minutos de fama como decía Warhol; por hacer daño y a la gloria de la mediocridad. La mierda se descompone. El oro- tú eres oro de 24 quilates– sigue ahí, sigue ahí, sigue ahí hasta convertirse, por favor, en una corona para tu reino musical.

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María Galiana en La Resistencia

 

Tenía una imagen muy teresiana de María Galiana. Una mujer sufrida, culta, educada; con un humor andaluz muy políticamente correcto pero nanai de china. María Galiana estuvo de otra manera con David Broncano, el presentador de La Resistencia, espacio de vanguardia donde los haya en este país. María a partir de hoy es Mary Galiana (o Galianix) por esos puntos de humor pertinentes; y que en ningún momento olían a bromas pesadas con desnivel generacional. Nos reímos con una señora de ochenta y pico años, que dejó a un lado esa imagen de mujer culta y dolida por algo más pop. Por algo más amoroso, más fraternal como es la carcajada y el pasarlo bien/hacérselo pasar bien a la gente desde un plató. ¡Qué bien estuviste Mary con la broma del succionador de clítoris! A esas edades- como dices- es un buen apaño. Qué arte. Me paso por este blog de disonancias y silencios para felicitarte. Has hecho una entrevista de pm como diría un castizo.

 

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La ley del puño y el patadón en la boca

 

Las viejas tempestades se asoman al balcón como marujas con hambre de odio y venganza. Las cosas ya no son lo que eran. El pasado es un cretino que no tiene testículos para dar la cara, mientras que el futuro es un ermitaño que renuncia a sus hijos; a sus libros por un momento de tranquilidad. Hola, ¿hay alguien ahí? Estoy solo, estamos solos: completamente solos. Perdidos. Tristes. Desnudos vestidos. Sucios bañados. Prostituidas monjas que nunca han visto varón. Adiós a esta mierda. Ya es hora de romper la ley del puño por la libertad, y el patadón en la boca por un ramo de rosas blancas que se regala el día de San Juan al enemigo.