
Ni para el amor ni para el olvido es un libro sincero como casi ninguno. En todas las crónicas y en casi todas las biografías se omiten verdades por otras. Personajes por otros. Unos tiempos por otros. Eso no ocurre en este libro, corazón abierto ante el cirujano de la ética y la conciencia. El encuentro con la sinceridad de quien se expresa en absoluta libertad sobre su vida, el derecho universal a escribir sobre lo que se vive. Sobre la vida, sobre su vida, que en parte, es la de los otros: sean amigos o enemigos. Escribir, amar, maldecir. Esa fórmula, quizás, marca el destino de cualquier escritor: escribir mucho, maldecir a los hijos de pupa y amar mucho, mucho, mucho, mucho. Amar para poder escribir y olvidar el rencor, dejar el rencor a las puertas del sabio templo en el que está Juancho. Cuando hablo con Juancho hablo con un sabio, con un genio generoso y humano.
La obra es un canto a la libertad, a la sinceridad, a la amistad, a la lealtad y a los testículos de oro que caracterizan a la gente sincera capaz de enfrentarse a mil ejércitos. ¡Óle tus cojones!, te habría dicho el generoso Cela que retratas en tu obra. El Cela humano que abre las puertas de su habitación en el Hotel Cristina, para dedicarte unas horas a ti y a tu amigo. En esta biografía están reflejadas las grandes biografías de las literaturas en español, leyendo la vida de Juancho te topas con mil calles del mundo. Calles donde salen personajes originales: Barral y su generosidad intelectual, el genial poeta Gil de Biedma y sus amantes imberbes; o las mismas calles de Las Palmas o Madrid que se vuelven personajes. Personajes que se escriben a sí mismos, en eso mismo consiste tu libro-hermano Juancho-: una oda a la sinceridad, realmente este libro no lo escribieron tus manos sino tu corazón abierto a la verdad.
Bonita reseña escrita por un leal escribidor que cuando sea mayo quisiera ser como Juancho. Y yo.