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Kafka tenía derecho a ser incinerado

 

 

Franz Kafka
Franz Kafka

Creo que leyendo a Kafka le estamos faltando el respeto. Si la decisión del escritor fue quemar su obra, porque en esos papeles estaban sus miserias, sus miedos, sus locuras, sus amores, sus desamores, su vida e incluso parte de su muerte: se debió respetar su voluntad. Su amigo Brod fue desleal a Kakfa, y en la misma línea está la Esther Hoffe, su secretaria; ninguno de los dos respetó la voluntad del difunto. Realmente me siento mal. Es una tontería (puede ser), pero: si yo le dijera a mi familia o alguno de mis amigos quema esos papeles, porque no (¡no!) quiero que vean la luz. Y estos no cumplieran mi voluntad. Mmmm: me molestaría mucho, sería una traición (es una exageración, pero es una traición). Esos escritos eran propiedad de Kafka, y por ello se debió respetar la voluntad de su creador (si nos ponemos juristas). El autor de «Carta al padre» tenía derecho a la intimidad, ¿por qué usted señor/señora/señorx lector (me incluyo) debe saber las intimidades del escritor kafkiano? Kafka tenía derecho a ser quemado, más allá de la belleza inteligente de su literatura.

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Kafka tenía derecho a ser incinerado

 

Franz Kafka
Franz Kafka

Creo que leyendo a Kafka le estamos faltando el respeto. Si la decisión del escritor fue quemar su obra, porque en esos papeles estaban sus miserias, sus miedos, sus locuras, sus amores, sus desamores, su vida e incluso parte de su muerte: se debió respetar su voluntad. Su amigo Brod fue desleal a Kakfa, y en la misma línea está la Esther Hoffe, su secretaria; ninguno de los dos respetó la voluntad del difunto. Realmente me siento mal. Es una tontería (puede ser), pero: si yo le dijera a mi familia o alguno de mis amigos quema esos papeles, porque no (¡no!) quiero que vean la luz. Y estos no cumplieran mi voluntad. Mmmm: me molestaría mucho, sería una traición (es una exageración, pero es una traición). Esos escritos eran propiedad de Kafka, y por ello se debió respetar la voluntad de su creador (si nos ponemos juristas). El autor de «Carta al padre» tenía derecho a la intimidad, ¿por qué usted señor/señora/señorx lector (me incluyo) debe saber las intimidades del escritor kafkiano? Kafka tenía derecho a ser quemado, más allá de la belleza inteligente de su literatura.

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Síndrome de Jerusalén

 

Homer padeciendo el síndrome de Jerusalén. ©Fox
Homer padeciendo el síndrome de Jerusalén. ©Fox

 

No te culpo de mi mal, cantó un gitano bajo la sombra de un olivo. Estoy perdío. He venido a Jerusalén a reconciliarme con Dios, o conmigo mismo o con los otros. Me siento observado. No puedo dejar de cantar. Estoy en la tumba de Cristo. Le acaricio la carita a esa piedra que protege el cuerpo del sabio. Los otros me miran: disimulan, malamente. Me siento mal. Abrazo la piedra perfecta, mientras se forma una sonrisa dorada en la piedra. Es Cristo, sentenció un turista japonés. Esto es un milagro, lo sé: es un mensaje por el que debo predicar la palabra del señor en las playas, en las puertas de las universidades y los institutos: en los burdeles. Allá donde haya mal estaré con mi voz para evangelizar el mundo. Todo debe ser evangelizado. Han pasado diez años. He fundado una religión. Soy el mesías. Cristo fue. Ahora soy yo, en nombre del Padre, del Síndrome de Jerusalén y el Espíritu Santo.