Rocío Jurado

La diva más humana que ha existido en la civilización moderna se llama Rocío Jurado, la más generosa diva que inclinaba su cuerpo y sus senos de luna ante el público que la abrigaba, mientras en la vida real soportaba la angustia de un manager mediocre o una hija celosa. Rocío habría sido una Dame como hoy lo es Shirley Bassey, pero jamás le ofrecieron un buen consejo. Quiso tirar de la familia, pero esa misma familia hacía de garrapata pesetera– en vida de la chipionera-; y una vez muerta continúan escupiendo sobre la voz más ancha de la música europea. Rocío es una creadora de estilo, una artista que sólo puede estar a la altura de grandes divas como lo son Streisand o la mismísima Madonna. Quien no esté de acuerdo que escuche la mejor versión de Felling existente; cantada por la Rocío más universal, más grande. Fue grande, es grande porque triunfó teniendo miles de toneladas de cucarachas y paciencia. La misma paciencia religiosa de que no hay mal que dure cien años. Tan religiosa y correcta fue Rocío que calló lo que debió gritar a los vientos.