La vieja Europa
En los últimos 50 años, Europa ha vivido la etapa más próspera de su historia, y se ha creado la idea de que siempre fue así, que las calamidades y las hambrunas sólo sucedían en otros continentes, y que en Europa sólo había dificultades cuando las potencias entraban en guerra.
No es verdad, Europa es un continente muy castigado por todo tipo de desgracias. Desde la época de los romanos, los europeos se han peleado por fronteras, religiones y etnias. Queda esa sensación de que es la cuna de la civilización occidental, pero también lo es de los genocidios y la intolerancia. Como dato, en la hoy próspera y ejemplar Austria, que fue un centro generador en muchos aspectos (político, intelectual, científico) durante los dos últimos siglos, después de la II Guerra Mundial y hasta bien entrados los años cincuenta hubo casi una hambruna, hasta el punto que muchos niños fueron evacuados a otros lugares de Europa para que comiesen tres veces al día. Inglaterra también pasó hambre por esa época, y ni en Francia ni en Alemania se vivía prosperidad. Sobra hablar del sur de Italia, de Grecia, España y Portugal, porque sabemos cómo fueron aquellos años de plomo. Europa está perdiendo una oportunidad de oro en estos momentos, y los errores que hoy se cometan (por acción u omisión) pueden traer consecuencias futuras no deseables. Así que, no creamos que Europa está vacunada contra los desastres, pero al contrario que otros países con menos recursos, tiene la ocasión de evitarlos, y para ello hace falta una generación de políticos, empresarios e intelectuales que dé la talla. Esa es la gran pregunta: ¿Los tenemos?
Acabo de conocer la tristísima noticia de la muerte del escritor tinerfeño Ezequiel Pérez Plasencia, uno de los grandes cuidadores de la palabra que ha dado nuestra literatura. Gran periodista y magnífico narrador, fue haciendo una obra sólida y cosechando amigos y respeto literario. Ahora mismo no tengo capacidad para expresar el impacto que me ha producido la noticia, pero sin duda la literatura de esta tierra hoy está de luto. Hasta siempre, amigo.