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Nuestro Ateneo de La Laguna

El fuego parece empeñado este año en  dañar nuestro patrimonio natural y cultural. Ahora arde el Ateneo de La laguna y se nos abre otra dolorosa herida. Porque el Ateneo es mucho más que un valioso edificio centenario ubicado en una ciudad que no es ajena a ningún canario de las siete islas, es memoria lagunera y un corazón que lleva más de un siglo latiendo por toda Canarias. Cuando he sabido que las llamas atacaban a la venerable institución, sentí que también ardía parte de mi memoria, porque El Ateneo  me ha acogido en muchas ocasiones, entre sus paredes he compartido palabras e ideas y, sobre todo, he aprendido de los demás. No es solo un edificio y una institución que se circunscribe a La Laguna, es un lugar espiritual que ha sido espacio de muchos momentos fundamentales en el devenir de Canarias, su cultura y su sociedad.

Hoy quiero compartir el dolor con la gente lagunera y con todas las personas que valoran un emblema de nuestra cultura, y me alegro de que, en la desgracia, no haya habido que llorar pérdidas humanas, aunque es muy humano lo que el fuego ha liquidado. Por las noticias que me llegan, gran parte del tesoro documental y artístico que alberga el edificio ha podido ser salvado, pero lo que nunca destruirá el fuego es la memoria colectiva de una entidad ejemplar.  Por eso estoy seguro de que el querido Ateneo de La Laguna seguirá siendo lo que siempre fue, un refugio para todas las libertades, y la primera la libertad de expresión. Queda mucho futuro.

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MARTIN CHIRINO (IN MEMORIAM)

El escultor Martín Chirino ha fallecido a los 94 años. Más que hablar de su vida y su obra, recupero una larga entrevista que le hice hace 25 años, cuando él era Director del CAAM. Creo que su figura se dibuja mejor con sus propias palabras. Su partida es otra más que añadir a la terrible crueldad con que se están comportando estos primeros meses invernales de 2019 con el mundo de la cultura en Canarias. Que la tierra te sea leve, artista.

 

(Foto Tato Gonçalves)
(Foto Tato Gonçalves)

ENTREVISTA

Martín Chirino nos recibe en el CAAM, un lugar luminoso y dinámico, pero que en su funda de mármol a veces transmite la fría sensación de un mausoleo. No es nada de eso, pues en el momento en que hablamos la obra de Oscar Domínguez -vida eterna- palpita en el aire. Martín Chirino es un hombre pausado, risueño y con apariencia de tímido. Puede incluso que sea muy tímido, pues sólo los que se ven envueltos por esa pátina que los empuja hacia el interior son capaces de realizar las mayores audacias. Cuando habla, lo hace con convencimiento, y cuando se le hace alguna alegación que él desconoce, se para, pregunta y se interesa, con la humildad de los curiosos que saben que del otro se aprende sólo si se le deja hablar. Continuar leyendo “MARTIN CHIRINO (IN MEMORIAM)”

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El túnel, el existencialismo y la novela corta


Aunque la novela corta ya tuvo su gran recorrido en centurias anteriores, con ejemplos españoles tan brillantes como El lazarillo de Tormes o las doce Novelas Ejemplares de Cervantes, por lo general cuando se habla de novelas cortas siempre se tiende a minusvalorar la obra, aunque es bien cierto que muchas de las cimas narrativas de los siglos XIX y XX suelen ser muy largas, pero junto a ellas siempre hubo novelas menos extensas y de gran calado literario, como las narraciones de Stevenson o maravillas como La muerte en Venecia (1912), de Thomas Mann, o La metamorfosis (1915) de Kafka.
20170526_114526.jpgEn el segundo tercio del siglo XX hay una eclosión de la novela corta, cuyo comienzo podríamos situar en 1942, cuando Camus publicó El extranjero y Cela La familia de Pascual Duarte, y el final en 1961, en el cierre de la trilogía de las primeras novelas cortas de García Márquez con El Coronel no tiene quien le escriba. Y en medio, una colección de joyas literarias, todas espléndidas, en diversos géneros, que van desde El principito, La invención de Morel y La perla, hasta El viejo y el mar, Réquiem por un campesino español, Pedro Páramo, Casas muertas o Desayuno en Tiffany’s, firmadas por gigantes en varias lenguas. Y en el centro cronológico de este listado, en 1948, aparece El túnel, la primera novela del argentino Ernesto Sábato. Continuar leyendo “El túnel, el existencialismo y la novela corta”