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Marruecos y la desidia europea

Una y otra vez se repite la misma historia, desde aquel vergonzoso acuerdo pesquero con Marruecos del Gobierno de Suárez a finales de los años setenta, que significaba implícita (y explícitamente) el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre las aguas saharianas. Por enésima vez, los pescadores canarios están a merced de componendas que se trajinan muy lejos, y es que lo de Marruecos ya es de de risa; se cachondeaba de España y ahora hace lo mismo con la UE, y los canarios aguantando las consecuencias. zzperque.JPGLas compañías francesas y norteamericanas que controlan ese país son las que nos perjudican, porque nadie se atreve a pararles los pies. Exigen estrictas medidas en los cultivos agrícolas canarios, pero dejan entrar en la UE productos que vaya usted a saber si tienen los controles sanitarios que hay por aquí. El alisio viene del nordeste, de Marruecos, y quién sabe qué pesticidas nos trae, pero la UE sigue negociando con un estado que confunde el poder político con la propiedad privada. Y lo mismo sucede con los posibles yacimientos petrolíferos cercanos a Lanzarote. Aquí se prohibe su explotación por miedo a que un accidente provoque una marea negra que dé al traste con nuestro turismo, y sin embargo, 50 kilómetros más allá, Marruecos puede agujerear la misma bolsa y causarnos el mismo daño sin que nosotros obtengamos ningún beneficio. Es la misma historia de siempre.

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Ley de Costas sí y no

z242221-1g[1].JPGAplicando la dichosa Ley de Costas se han ensañado con algunos caseríos canarios que fueron levantados junto al mar hace décadas. Bien está todo eso de cuidar el medio ambiente y urbanizar con cabeza, pero nadie acaba de entende por qué es tan urgente y necesario derribar casas en unos lugares y sin embargo nada pasa en otros. Parece ser que la cifra mágica es 90 metros desde el agua, y como no conozco la ley -ni ganas- debo suponer que en los núcleos urbanos eso no es aplicable, porque si así fuera habría que derribar muchos metros cuadrados en Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Málaga, la costa sur de Gran Canaria y no sé cuántos lugares más. Siempre acaban derribando pequeñas construcciones -algunas que vienen de bisabuelos o antes- en las que habita gente humilde. Ahora le toca a Tufia, y si es verdad que estoy de acuerdo con tratar de respetar la naturaleza, que alguien me explique por qué, de repente, las casitas de Tufia suponen un peligro para el ecosistema y hoteles de cinco estrellas batidos por las olas siguen en pie.

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Defensa desclasifica cuando es inútil

Parece ser que el Ministerio de Defensa va a desclasificar 10.000 documentos fechados entre 1936 y 1968. A buenas horas, porque, salvo para engrosar tesis doctorales, de poca utilidad será saber detalles que incidieron sobre personas que en su mayor parte ya no existen o están muy mayores. Los que hicimos el servicio militar en los años setenta nos hacemos muchas preguntas, especialmente los que fuimos destinados al Sahara Occidental en sus últimos momentos como provincia española (colonia para ser realistas). Aquellos soldaditos españoles a los que hacían desfilar a los sones del pasodoble-marcha Banderita nos seguimos preguntando qué demonios hacíamos allí mientras otros vendían el Sahara en visitas fugaces a Casablanca. También nos preguntamos por qué un número desproporcionado de soldados de entonces padecieron cánceres que a menudo se los llevó a la tumba antes una docena de años después de haber estado en determinado lugar o cerca de vaya usted a saber qué materiales.
zzgranadasss.JPGConozco a muchos soldados que entonces hicieron la mili en el Sahara -en Canarias y en La Península- y la mayor parte de ellos tiene dolencias muy parecidas, que suelen afectar a la vista, el oído, la voz, el sistema nervioso y diversas áreas del cerebro. Y esto les sucede desde hace décadas (los que no se han muerto, que también son muchos más de los que estadísticamente corresponde a su edad). No puede ser casualidad que esto suceda a un número alto de personas que vivieron las mismas circunstancias. Si hay algo, deberíamos saberlo ahora, y en su caso tratar de poner remedio, aunque para muchos sea tarde, porque el asunto se sospecha desde hace más de 25 años, cuando incluso se llegó a hablar en los medios del «mal del Sahara», que curiosamente muy pronto quedó silenciado. Desclasificarán los documentos que arrojen luz sobre estos asuntos dentro de otros treinta o cuarenta años, cuando todos estemos muertos y ya nadie pueda pedir responsabilidades. Ministerio de Defensa. ¿Defensa de quién?
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(Si este post tuviera un cierto nivel de ruido mediático, me pregunto cuánto tardarán en tratar de desacreditarlo)