Según de quien venga
-Hombre, Patricio, ya tu idolatrado Mariano Rajoy es Presidente de Gobierno.
-Ya era hora, Roberto, menos mal que Zapatero se larga.
-Pero bueno, a ti parece que lo que más te importa es que se vaya Zapatero, no que venga Rajoy, que por cierto, viene con una segadora mecánica para hacer recortes.
– Es que en la actual situación hay que combatir el déficit público, y hay que pasar una época muy dura.
-Ya, el discurso de Churchill, sangre, sudor y lágrimas.
-No hay otra, la situación es muy difícil. Si hay que recortar, se recorta.
-No decías lo mismo cuando Zapatero te bajó el salario un 5%.
-Pudo haber hecho otra cosa.
-También Rajoy puede hacer otras cosas: subir impuestos a las grandes fortunas, bajar los gastos en defensa, ahorrar viajes y usar más la videoconferencia, combatir el fraude fiscal (hay 23 mil millones de fraude y piensa recortar 16.500; le sobrarían 6.500) …
-Si Rajoy recorta mi sueldo es porque tiene que hacerlo, es imprescindible.
-Vaya, Patricio, si lo hace Zapatero es malo, si lo hace Rajoy es bueno. ¿No te parece que tanto uno como otro se han limitado a hacer lo que dicta Merkel?
-Es distinto.
-Ya, las cosas según de quien venga, y las tiendas de las marcas caras siguen llenas y creciendo. Será por algo.
-Querido Roberto, deberías saber que el consumo agiliza la economía.
-Sí, pero recortando se paraliza, ya sabes la receta de Keynes.
-¿Y ese quién ese? ¿Un fichaje nuevo del Atlético de Madrid?
-Te perdono la respuesta, Patricio.
Lo cierto es que, conociendo a posteriori los detalles de la preparación y realización del atentado y las inexplicables (por tibias) reacciones del aparato del Gobierno, hay que plantearse muchas preguntas, porque no es verosímil que las maniobras de los ejecutores en las semanas anteriores al hecho pasaran desapercibidas por un entramado policial represivo tan sofisticado como el que es habitual en todas las dictaduras. Unos decían entonces que aquel atentado fue un mazazo para Franco, otros aseguran que, al conocer la noticia, dijo: «No hay mal que por bien no venga», y se interpreta esta frase como que se había quitado una piedra en el camino de la futura Transición, lo que pone a Franco en la idea de que el franquismo acabaría cuando él desapareciera y por lo tanto sabía que España se convertiría en una monarquía parlamentaria. Esto es mucho especular, y resulta difícil meterse en la cabeza de un personaje como Franco, que nunca dio la menor muestra de interés por nada que no fuese a mayor gloria suya. Pero sin duda, aquel 20 de diciembre influyó en el futuro, lo que no sabemos es cuánto hubo de casualidad y cuánto de planificación. Tal vez nuestros nietos lleguen a saber la verdad, como con el asesinato de Kennedy. Mientras tanto, sigue habiendo material para novelas y películas de ambiente conspirativo.