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La competitividad y tres piedras


Hace tiempo que vienen dándonos la murga con lo de la competitividad. Políticos, analistas, empresarios y periodistas especializados erre que erre con lo mismo. Siempre nos han venido a decir con mayor o menor delicadeza que en España somos unos gandules, y que los cojonudos son los alemanes y los noruegos. zzzz09.JPGPara empezar, acabamos de enterarnos de que en Alemania se trabajan menos horas y menos días que en España, y es bien patente que en Noruega tienen un nivel de vida altísimo, porque son cuatro gatos y controlan millones de toneladas de salmón y otras tantas de petróleo. Son ricos, directamente, y no se rompen la espalda trabajando, que para los trabajos más duros vienen los vecinos suecos y daneses. Tienen de bueno que la riqueza del país se reparte y todos viven bien, mejor que en ningún otro país del planeta, son líderes en nivel de vida. Pero trabajar, lo que se dice trabajar, no mucho. Si otros estados ricos en materias primas siguieran la política noruega, también serían ricos todos y no multimillonarios unos pocos. Por eso, cuando me hablan de competitividad me lleno de preguntas: ¿cómo se mide la competitividad de un policía, de un taxista o de una enfermera? Me da que esa palabrita es otro cuento chino para colarnos otra forma de capitalismo, pues ahora dicen que ya no hay crisis propiamente dicha, ahora lo que hay es una «nueva situación». Y tan nueva, mientras los que la propiciaron siguen tan panchos y tan forrados sin que ningún juez les pida responsabilidades. Y luego, la culpa es del currante porque dicen que no es competitivo. Vaya cara más dura.

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¡Menuda chapuza!

Han matado a Bin Laden. Era el objetivo confesado, políticamente incorrecto a todas luces, porque siempre han dicho que se trataba de matarlo y no neutralizarlo ni detenerlo. Y hay varias consideraciones que se me ocurren:
1) Ir a matar a alguien no parece propio de estados democráticos que tienen el Derecho como base. Bin Laden podría ser lo peor, pero aun así se le busca y se le juzga. Mandar un comando a liquidarlo parece sacado de una escena de El Padrino.
2) Al Qaeda es una marca, no una organización estructurada. Por lo tanto, matar al símbolo no repectute en el odio sarraceno (nunca mejor dicho) de los integristas islámicos hacia Occidente. Es más, ahora habrá que tener más cuidado porque tienen un mártir de prestigio.
benkandenn.JPG3) Nos acabamos de enterar de que el tipo más buscado del mundo no estaba en una lejana cueva imposible, sino en medio de un pueblo con supermercados, cine, ambulatorio y hospitales. Y resulta que la CIA no lo sabe. Ya está tardando Obama en decretar un montón de ceses en cadena.
4) El New York Times dijo que habían llevado el cuerpo a Afganistan para lanzarlo al mar, porque es práctica corriente entre los musulmanes. En Afganistán no hay mar, y que yo sepa los preceptos islámicos hablan de enterrar a los muertos, no de lanzarlos al mar. No cabe una comunicación más cutre.
5) Las cancillerías occidentales aplauden y no entiendo por qué. Es una muerte programada, no un intento de detención que salió mal, no sirve para acabar con el terrorismo y en cambio puede alentarlo, y añade una preocupación más a las que ya tienen.
6) Yo creía que la CIA se dedicaba a la información, pero ya se encarga de todo, como los antiguos comandos activos del KGB, mientras el viejo exvicepresidente Cheney dice que se dejen de majaderías y que lo que funciona es la tortura. Bueno, ahí está Guantánamo.
7) Me preocupa que Estados Unidos haya acabado con un enemigo nominal. Siempre necesita uno. Cuando dejó de existir la URSS hubo que inventar a Sadam Hussein, luego ha sido Bin Laden y ahora habrá que inventar otro. ¿Irán?
Hay otras muchas cuestiones, pero para no acabar angustiado, me pregunto si Bin Laden, en su chalecito pakistani, tenía antena parabólica y vio la boda de los príncipes ingleses, si le gustó el tocado de Victoria Beckam, si cree que Pepe mereció tarjeta roja en el pasado Madrid-Barça, si es más de la Campañario o de Belén Esteban, si…
¡Menuda chapuza!

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Creencias, ritos y fanatismo

Todas los años por estas fechas circulan las imágenes terribles de los nazarenos voluntarios que se flagelan con látigos hasta destrozarse la espalda y son crucificados con clavos de verdad después de haber sido coronados de espinas. Esto suele ocurrir en distintos lugares de Latinoamérica y sobre todo en Filipinas, donde las creencias, las promesas y los ritos alcanzan un realismo que estremece. 100402_filipino_crucifixion[1].jpgLa libertad de creencias es algo que debe estar por encima de cualquier cosa, pero siempre me pregunto cómo es posible que una creencia legítima cruce la línea del fanatismo. Por aquí se hacían promesas de ir caminado a ver a un santo, un Cristo o una Virgen. Es una tradición que se vaya cada año caminando a visitar a las patronas. Hace años llegaban a Teror peregrinos con los pies destrozados porque acudían descalzos desde cualquier punto de la isla, por caminos reales terribles, y luego remachaban haciendo de rodillas el recorrido entre la plaza y el altar. Recuerdo con horror ver el suelo de la basílica de Teror regado de la sangre de los peregrinos, que en su buena fe hacían ese sacrificio. Afortunadamente eso ya no se ve por aquí. Las autoridades eclesiásticas se oponen, el Arzobispo de Manila ya no sabe qué hacer ni decir, pero el fanatismo pasa por encima hasta de las normas de La Iglesia. Entiendo que haya ritos pero no esas acciones terribles que en el siglo XXI tendrían que acabar.