Liz Taylor de perfil
Se ha dicho que la trayectoria de Liz Taylor como actriz, estrella y referente del cine abarca seis décadas, récord sólo igualado Katharine Hepburn. Yo creo que no, que si bien Liz empezó siendo muy niña, su presencia en las pantallas de estreno se apagó al filo de 1980, aunque luego hizo algo de televisión, lo que viene a ser irrelevante y nada quita a su condición de icono del cine.
A James Dean le bastaron cinco películas y cuatro años para instalarse en la iconografía del séptimo arte. Liz Taylor fue una gran actriz que, además, estuvo en grandes películas, bien por casualidad o porque supo escoger. Vemos grandes actrices y actores que no alcanzan la notoriedad que merecen porque se meten en proyectos equivocados, pero ella casi siempre acertó, sobre todo en los años 50 y 60, sus décadas gloriosas. Hacer un listado de las grandes películas en las que participó en ese tiempo casi equivale a enumerar sus apariciones en pantalla. Tuvo también la bendición de que, siendo tan bella, siempre la consideraron una actriz, en la misma época en la que la belleza se anteponía al talento en actrices legendarias como Marilyn Monroe, Ava Gardner o Kim Novak, y la fortuna de coincidir con actores magníficos que le aguantaban el nivel: Montgomery Clitf, Paul Newman, Marlon Brando, Spencer Tracy, Richard Burton, Mickey Rooney, James Dean, Robert Taylor, Peter O’Toole… El dramaturgo Tennesse Willimas le debe mucho por sus interpretaciones en el cine y nos imaginamos a Cleopatra tan bella (no lo era) porque al evocarla vemos el rostro de Liz Taylor. En realidad, fue una gran actriz que vino al mundo para ser uno de los iconos imprescindibles del cine. Descanse en paz.
