Hacia los ángeles
Cuando el filosofo escolástico humanista Pico della Mirandola escribió Oración por la dignidad del hombre, tenido como el manifiesto renacentista, vino a decir que el hombre tenía facultades divinas y que no debía desaprovecharlas. Afirmaba que el ser humano es el único que no es de una forma fija, determinada y permanente, que evoluciona (esto es hoy muy discutible pero entonces Descartes no había nacido). Volviendo al filósofo, insiste en que el hombre procede de la bestia y avanza hacia la divinidad, con lo que en un futuro puede llegar a la altura de los ángeles. Claro que, decía que eso depende del mismo hombre, pues puede avanzar o retroceder porque es dueño de su libre albedrío. Hace unos días, el escritor Luis Racionero afirmó que él confía en que estemos caminando hacia lo angelical, alejándonos de la bestia. Eso propuso Pico della Mirandola y de las dos opciones Racionero eligió la buena porque se confiesa optimista. Yo no digo nada, y dejo en el aire la pregunta de si en verdad el ser humano avanza hacia la sabiduría espiritual o retrocede hacia la bestia de su origen.
que pudo irse más o menos bien, empezó a liarse casi al final con lo de la guerra de Irak y lo remachó con la mala gestión de la crisis del 11-M. Zapatero lo tiene muy mal, porque esta crisis de caballo se lleva por delante a cualquiera, y creo que está gestionando muy mal su marcha o su permanencia.
La Revolución Francesa (o inglesa, o americana, la del siglo XVIII) estaba muy bien teóricamente, pero dio lugar a un dictador monstruoso como Napoleón, y de ahí en adelante volvió a ser la fuerza la que se impuso, y proyectos que sobre el papel eran ideales se vinieron abajo a causa de las luchas por conseguir el poder y por conservarlo a toda costa. Ahora mismo, las personas más preparadas no entran en política porque saben que van a estar atadas de manos (y más en España con las listas cerradas), y se dedican a lo suyo. En las portadas de los medios vemos que tampoco dirigen los más honestos. Y el resultado es torpeza tras torpeza, debates de parvulario y una sociedad que se conforma con las cosas no empeoren. Ni las estructuras por las que son elegidos los dirigentes son democráticas, ni el ciudadano puede decidir sobre las personas. Por eso vemos cómo sociólogos se dirigen Sanidad, ingenieros Educación, médicos Defensa, no titulados cualquier ministerio. Ya, me dicen que es que no entiendo de política, y es verdad, entiendo que eso que hacen no es política, es carrera personal. Con estos antecedentes, es casi un milagro que se mantenga el tinglado, porque quienes están en los mandos no saben conducir o quieren llevar el tren a la vía muerta que les interesa.