Visitas caras e inútiles
La visita del Príncipe de Gales a España vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de que sea revisado el papel de las monarquías que sobreviven en la cima de las democracias occidentales. Nos visita un príncipe que no es jefe de nada, es simplemente el hijo de una reina y posible futuro rey, que puede incluso que no llegue a serlo. En un momento de crisis, en el que se recortan gastos en asuntos esenciales (y por ende baja la calidad del servicio) no tiene lógica que se realicen gastos del erario público en fastos inútiles. A Carlos de Inglaterra se le recibe como jefe de estado, se activa un protocolo carísimo y en resumidas cuentas nada aporta a las relaciones entre España y Gran Bretaña, que para eso hay embajadores, ministros de Asuntos Exteriores y, por supuesto, dos presidentes de gobierno y dos jefes de estado. Está bien la representatividad de quien ostenta el cargo máximo en un país, sea rey o presidente, pero no el de su entorno familiar. Si el príncipe de Gales quiere visitar España, que lo haga a su cargo, como cualquier turista inglés, y les aseguro que no le produciría quebranto alguno pagar la factura de un hotel de lujo.
Gadafi les ha mostrado el camino, porque si no se puede argumentar la necesidad de una zona de exclusión aérea ¿qué razones va a dar el Consejo de Seguridad para usar la fuerza en esos otro países en los que hay tiranías como la de Libia? Ningún país quiere acciones terrestres, porque sería involucrarse mucho, y si se les ocurre atacar aquí y allá con aviación y misiles, medio mundo se va a incendiar. La guerra es cara, y no están los presupuestos para derrochar. Así que, los dirigentes de la OTAN están en un buen embolado, y tendrán críticas internas si actúan y si se quedan quietos. Como Gadafi resista en el poder y haya que alargar las operaciones se puede volver el asunto políticamente infumable. Pero no pueden atacarle. Mientras tanto, Siria, Yemen y Barhein mantendrán sus aviones en los hangares. Ah, el bloqueo… eso es momentáneo, porque si no se puede comerciar con armas se fastidia el negocio.