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¿Francia hará que Europa cambie?

zzzparisssss.JPGFrançois Hollande será Presidente de Francia la semana que viene. Ha ganado las elecciones y eso es importante para toda la UE porque ya sabemos que el eje político y económico de este conglomerado son Francia y Alemania; y lo son desde los primeros atisbos de esta comunidad de naciones que empezó en los años cincuenta, después de que franceses y alemanes tuvieran tres guerras terribles en los setenta años anteriores. Los promotores del invento, los franceses Robert Schuman y Jean Monnet, y el alemán Konrad Adenauer sabían que la única manera de que Europa avanzara era que Alemania y Francia estuviesen unidas. Ahora incluso tienen la misma moneda, el euro de nuestros miedos, y Merkel ha arrastrado a Sarkozy a unas políticas de austeridad que no están dando resultados. Ahora llega Hollande y dice que también va impulsar en Bruselas el crecimiento, pero no nos engañemos, todavía no estoy seguro de que tenga el respaldo de la mayoría de los franceses, porque habría que saber antes si ha ganado Hollande o ha perdido Sarkozy. Los franceses tienen fama de abiertos, pero no es oro todo lo que reluce, y las historias galantes con Clarla Bruni, su boda apresurada y ese donjuanismo de salón en el Presidente de la República no han sido del gusto de los franceses. Hay quien dice que cualquiera le habría ganado esta vez a Sarkozy, que por otra parte ha tragado el cáliz de la crisis, que ya se ha llevado por delante a Papandreu, Berlusconi, Zapatero, Gordon Brown… Y le está dañando la pintura a Merkel en los landers donde antes ganaba. Tampoco sabemos si Hollande tiene un plan, o es uno que llega al Elíseo y empieza a improvisar igual que otro que llegó a La Moncloa hace unos meses. Lo que cada vez está más claro es que nos están saliendo líderes de baja estatura política, y eso me alarma.

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Viernes de terror

De unos meses para acá, los viernes han sido temidos como la puerta que se abre chirriando en una película de terror. Llevan ya unos cuantos Consejos de Ministros anunciando lo que ellos llaman reformas, los sindicatos recortes y la sociedad desmantelamiento del Estado de Bienestar. Yo lo llamo golpe de estado por fascículos, y me baso en que se están cargando hasta los más pequeños derechos de los ciudadanos, como la atención sanitaria, el programa del sida o la ayuda a las dependencias. Y tan anchos.
zzFoto0204.JPGCon una chulería que nunca pensé que pudiera exhibir, Mariano Rajoy volvía ayer a anunciar que los zarpazos de los viernes van a seguir. La pregunta es qué va a hacer ahora, si se ha cargado la educación, la sanidad, el poder adquisitivo de los empleados públicos, la posibilidad de estudiar una carrera universitaria a los menos pudientes y no sé cuántas cosas más; ¿qué va a reformar-recortar-destruir-ahora? Digo yo, que incluso para que los mercados sepan a qué atenerse deberían publicar ya todas las reformas y no tener al país en vilo. Además, tendrán que tocar algo de las rentas más altas y de los grandes propietarios, que es donde realmente se puede recaudar, porque con lo que suponen los diez mil millones para la sanidad y la educación, es calderilla en los grandes números, y si se mira hacia arriba los ceros se multiplican. ¿Se atreverá Rajoy a tocarle el dinero y las narices a los que más tienen? No creo que esa sea su idea, puesto que lo han puesto ahí precisamente para beneficiarse de la situación, y convertir en negocio lo que son derechos. La borrachera de poder de la mayoría absoluta es tan fuerte, que hasta los que votaron al PP empiezan a preguntarse si esta gente sabe lo que hace o es presa de una locura megalómana.

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La perversión de la tecnología

zzteccccc.JPGLas telecomunicaciones instantáneas y el desarrollo de la informática aplicada son pasos de gigante en el intercambio del conocimiento, comparables a la invención de la imprenta. Todo esto, combinado con el tratamiento de la imagen, los satélites y la curiosidad podrían convertir al hombre del siglo XXI en algo que hasta ahora sólo cabía en la mente de los novelistas de ciencia-ficción. Pero sucede que en los últimos veinte años de avances nada ha sucedido que haga que este planeta sea más justo. La tecnología punta no ha evitado el genocidio, la sangre, el odio y la violencia sin más. El racismo, la intolerancia, el hambre y el abuso siguen ahí. Esa tecnología sólo ha servido para apuntar mejor cuando son disparados los misiles que llevan en directo la muerte de su carga explosiva y en diferido con su vestimenta de materiales radiactivos. No estoy contra los avances, muy al contrario, puesto que incluso he publicado una novela en internet porque creo en los nuevos soportes. Me desgarro las vestiduras al ver cómo el ser humano es tan ignorante, porque cuando tiene en sus manos los medios más sofisticados para conseguir una vida mejor los malgasta o los utiliza para la destrucción. La Sociedad de la Información puede servir para crear un paraíso, pero también para alienar brutalmente a la Humanidad, y me temo que ha emprendido más el segundo camino que el primero.