La terrible conspiración del 15-M
Detrás del 15-M hay una gran conspiración y hasta tiene soporte económico. Eso es lo que ha dicho con todas las letras la delegada del Gobierno en Madrid, y Esperanza Aguirre si no ha manifestado algo parecido debe ser que se lo he oído decir en mis pesadillas. Y, amigos y amigas, puedo decir que es cierto, tengo datos. Hay soporte económico, me lo dijo anoche un amigo de la mili que vive en Vallecas, y me contó que le llevó a la Puerta del Sol unos bocadillos y unas cervezas a un sobrino suyo, para que no pasara hambre si decidía acampar. Como es su padrino, le llevó bocadillos de jamón pata negra, y cerveza alemana, en una neverita de playa. Mi amigo se gastó una pasta, me dijo que unos 40 euros, un dineral de apoyo a la causa. Por otra parte, sin duda está detrás una sociedad secreta, que pertenece al rito maltés, que son muy rumbosos, en contraposición de los del rito escocés, que son muy tacaños. Esta sociedad practica una ideología que viene de la época de los sumerios, y que consiste en oponerse a la guerra, ayudar a los desempleados, acoger a los inmigrantes y otras actividades subversivas. Es el fin del Estado, hablan de conceptos como solidaridad, justicia y humanidad. Un desatre. Así que, mucho cuidado con el 15-M, porque unos cuantos muchachos y muchachas acampados en una plaza pueden generar el Armagedón, se puede abrir el séptimo sello del Apocalipsis, y hasta puede que hagan una tortilla de papas con una campingás (si tienen neveras de playa puede ser alta traición, y ya tortilla con jamón es la leche). No cabe duda, es una conspiración, pero no judeomasónica, son peores, tratan de salvar el planeta para las próximas generaciones, una plaga terrible, contando mentiras sobre el calentamiento global, la desertización y la contaminación nuclear con los vertidos de la central de Fukushima. Le he dicho a mi amigo que se ande con ojo, porque como lo pillen llevando un bocadillo a la Puerta del Sol le pueden aplicar la Ley antiterrorista por colaboracionismo. Lo tenía por gente de orden, y ahora resulta que financia a miembros de la sociedad secreta de la tortilla de papas. No acaba uno de conocer a la gente.
porque habían fracasado las políticas socialdemócratas. Luego se ha visto que no, que lo que estaba podrido era todo el sistema, y han empezado a caer como fichas de dominó los conservadores. Al ruido originado por la derrota de Sarkozy le siguen los crujidos que en Alemania da el partido de Merkel en las elecciones sucesivas en distintos territorios federales alemanes. Es la tamborada del anuncio de que el próximo año puede haber un cambio en Alemania. La crisis no entiende de siglas políticas, la gente vota lo contrario de lo que está en el poder por si suena la flauta. Pero no nos engañemos, que Hollande sea presidente de Francia o que incluso lleguen a mandar a Merkel a su casa no obrará el mlagro de los panes y los peces. Pasa lo mismo que cuando muchos pensaban que la llegada a la Casa Blanca de un afroamericano iba a significar algo. Pues no, es solo un dato para las estadísticas, porque Obama es antes que nada el Presidente de Estados Unidos y, en lo esencial, hace lo mismo que sus antecesores. Por eso, la tímida esperanza que supone que Alemania y Francia puedan estar lideradas por socialdemócratas no debe llevarnos a engaño. Son las dos potencias vertebrales de la UE y de la eurozona y tratarán de mantener su hegemonía a toda costa. De modo que la única esperanza en el cambio está en la fuerza que pueda generar la calle unida. Como antes.