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¿Estamos en un tiempo de estupidez?

zzFoto0401.JPGMirando la historia de los pueblos, vemos que ha habido épocas de gran clarividencia, en las que sucedieron hechos que significaron pasos adelante, otras más grises en las que las sociedades vegetaban sobre lo conseguido y aun otras en las que todo el mundo parecía haberse quedado ciego, por la torpeza con que se actuaba y que conducía a un retroceso. La Humanidad ha vivido en muchas ocasiones esos tiempos de estupidez, cuando quienes tienen la capacidad de actuar hacen exactamente lo contrario de lo que sería lógico. No ven o no quieren ver, y si no no se explica cómo fueron posibles dos guerras mundiales en el pasado siglo, con las naciones más poderosas haciendo titánicos esfuerzos destinados únicamente a la destrucción y el aniquilamiento. Es como si pasara una nube de locura y nadie fuese capaz de hacer otra cosa que almacenar torpezas, que en otros tiempos se habrían resuelto de otra manera. Los humanos más listos se vuelven tontos, no sé si empujados por la avaricia o porque dejan de fluir sobre La Tierra (o fluyen demasiado) determinados rayos cósmicos que los científicos aún no han descubierto. Viendo lo que está sucediendo desde hace unos años, me pregunto si hemos entrado en uno de esos agujeros en los que nadie con poder es capaz de pensar en lo que puede suceder más allá de los próximos cinco minutos, como si de repente todos tuviésemos memoria de pez. Es la única explicación que se me ocurre para tratar de entender por qué se actúa de manera tan torpe.

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¡Qué gente más lista!


zppoDSCN4046.JPGEn estos días, se me han abierto los ojos como platos leyendo algunas declaraciones, unas porque Perogrullo sería un genio al lado de algunos y otras porque para decir según qué cosas hay que tener cierto respaldo profesional y moral. Es más, cualquiera puede expresar cualquier opinión, pero determinadas personas, aun teniendo ese derecho, calladitos se parecen a Georges Clooney. Pero siempre hay gente por ahí que no se sonroja por nada y está dispuesta dar lecciones a Casillas de cómo se para un penalty. El primero de estos caballeros es el señor Draghi, máximo dirigente del BCE; ha dicho ante la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara que subir el IVA agudizará la recesión. Ya descubrió la pólvora, como si legiones de especialistas no lo hubieran dicho antes por activa y por pasiva. Hablar es fácil, pero cuando tiene que comprar deuda o bajar el tipo de interés en cifras que incidan en el mercado mira para otra parte. Luego viene Rodrigo Rato y nos dice que es correcta la gestión de la crisis por parte del Gobierno. Ya me quedo más tranquilo, leyendo la opinión de este reputado economista que fue ministro de un gobierno que permitió y atizó la burbuja inmobiliaria, que al frente del FMI ni olió el castañazo que se avecinaba y que fue el patrón del banco más problemático de la historia de España. Por no hablar de Montoro, que debe esperar que los funcionarios incuben billetes de 500 euros si los tiene sentados media hora más cada día. En mi pueblo, cuando alguien quedaba en evidencia siempre había otro que decía aquello de «yo es que me quedo bobo». Pues eso.

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Feminicidio

El feminicido (dicen femicidio quienes lo traducen directamente del inglés) es el asesinato de mujeres, y aunque se suele decir que es por razones de género también hay motivaciones políticas, ideológicas y prehistóricas (seguramente será lo mismo). El caso es que, en México, especialmente en la zona norteña de Ciudad Juárez, matar mujeres es casi un deporte, y en Centroamérica pasa lo mismo. La mujer es una propiedad del hombre y matarlas es la máxima ofensa que se puede inferir a un padre, a un marido o a un hermano al que quieran castigar. En los años noventa esto sucedía en la guerra civil de Guatemala, y en un país tan pequeño murieron 200.000 mujeres y otras cien mil fueron violadas. Allí donde llegan los uniformados, zzmujerecruz.JPGsean soldados, policías o paramilitares, la vida de una mujer es una moneda de cambio. Ahora, la guerra tiene que ver con los cárteles de la droga, y también usan este tipo de crímenes para dejar bien claro al rival (generalmente otro machote) quien manda, y por eso les matan a «sus» mujeres. Esto, que parece sacado de la novela más enloquecida de Roberto Bolaño (2666), es la normalidad desde Río Grande hasta el Canal de Panamá. He rebuscado en el diccionario para encontrar un término que aplicar a esta situación y no lo he encontrado. La palabra horror parece un eufemismo ante tanta animalada. Al mundo parece darle igual, y esa es la razón por la que creo que la lucha por la igualdad de la mujer no ha hecho más que empezar, y no me olvido de las lapidaciones y crímenes de honor que son habituales en otras culturas del planeta. Si en alguna zona del mundo hubiera una matanza sistemática de rubios, bajitos, bebedores de cerveza o aficionados al surfing, seguro que ya se habrían tomado medidas eficaces. Pero las víctimas de los crímenes programados que se cometen en México, Guatemala, El Salvador, Irán, La India o Nigeria son simplemente pobres mujeres del Tercer Mundo. ¡Ah! Y en Turquía y China, que no sé ya a qué mundo pertenecen.