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Democratitis

zz-democratitis.JPGLos ayuntamientos y los cabildos son entes ejecutivos; cuando los elegimos, decidimos quién queremos que nos administre. Si en un ayuntamiento o un cabildo no gobierna la fuerza más votada es porque en su momento se confundió un ente ejecutivo con un parlamento legislador, y deben gobernar todos los elegidos, preside la lista más votada y las áreas se escogen por número de votos si no hay acuerdo en el reparto. Controlan los votantes, que pasarán factura en las urnas, el poder judicial, la fuerzas gobernantes, que se controlarán unas a otras, y los parlamentos, que deben disponer de mecanismos fiscalizadores de la gestión municipal y cabildica. En muchos estados de nuestro entorno no se entendería que, por ejemplo, gobiernen 15 y se queden mirando 14, que también fueron elegidos y que pudieran componer la lista más votada. No hay concejales sin gobierno en Gottemburgo, Munich o Lyon; ¿es que no hay democracia en Suecia, Francia y Alemania?; democracia sí, lo que no hay es democratitis.

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Discapacitados físicos

zz-minusvalidos.JPGSiempre se ha hablado de las barreras arquitectónicas que existen para los minusválidos físicos, y uno está a favor de que se supriman esos obstáculos. Pero el caso es que estamos a favor pero nada hacemos por hacer más fácil la vida a quienes tienen problemas para desplazarse. Tiene uno que vivir el problema en propia carne, o muy cerca, para darse cuenta de lo realmente insolidarios que somos con los minusválidos. Basta que alguien se tuerza un tobillo y tenga que andar una corta temporada con muletas para apreciar en toda su monstruosa dimensión la realidad de nuestras ciudades, construidas de espaldas a las minusvalías. Hay escaleras por todas partes, y cuando hacen una rampa le suelen poner tanto desnivel que es imposible que por ella circule una silla de ruedas, como no la suba Hércules o se pretenda bajar en plan Ferrari. Lo de las barreras arquitectónicas es una teoría que debe hacerse realidad cuanto antes.

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Una generación flojita ¿o dos?

La impresión que da la actual generación de políticos locales, nacionales y mundiales es que no dan la talla en un momento complicado, que se trata de una generación de segunda división. Escuchaba hace unos días este comentario en la radio y un oyente, supongo que muy forofo de algún partido político, se preguntaba indignado qué harían los grandes nombres de la política del siglo XX, tipo Adenauer, Churchill, Palme o Miterrand. Es decir, a su parecer la crisis era tan profunda que a cualquiera se le escaparía de las manos.
aapanchovilla.JPGAnte esta pregunta, cabe otra: ¿No será que hemos llegado a esta situación precisamente porque los políticos no tienen nivel? O sea, no es que no puedan sacarnos de la crisis, es que tal vez esta ha sobrevenido por la torpeza de sus acciones en los quince o veinte años anteriores. Cabe también esa posibilidad, porque Clinton nada hizo para controlar la burbuja financiera que finalmente explotó en Estados Unidos, y la UE ha sido el ejército de Pancho Villa, mientras en España González enfiló la recta, Aznar engordó la burbuja y Zapatero tampoco hizo nada para aclarar el barullo financiero e inmobiliario. Es decir, entre todos la mataron y ella sola se murió, con lo que esperemos que funcione la teoría del caos y las cosas se coloquen en su sitio por su propia inercia. Es una esperanza estúpida, pero no hay otra, ya que no se vislumbran en el horizonte dirigentes capaces de enderezar el rumbo, porque esos capitostes de la política, del FMI, del Banco Mundial y del BCE lo único que hacen es forzar medidas que salvaguarden su dinero.
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(La foto es de la reunión de Pancho Villa y Zapata durante la Revolución mexicana)