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Discutiendo inutilidades

En una situación como la actual, los políticos siguen empeñados en mostrar pecho, enrocándose en sus posiciones e ironizando sobre las posiciones de los otros, como si cada uno de ellos hubiese tenido una revelación y tuviese la receta para afrontar la crisis. Las distintas opciones han demostrado que no tienen ni idea de lo que pasa, y que funcionan a remolque, haciendo y diciendo lo contrario de lo que pregona el adversario.
aaido5.JPGYo no sé si Bibiana Aído es buena o mala ministra, y tampoco tengo claro si el ministerio que dirige es tan imprescindible o por el contrario es un adorno. Lo que sí parece cada vez más claro es que, si hay cambios en el Gobierno (si es que los hay, porque ahora dicen que no), casi estoy convencido de que Bibiana Aído va a seguir siendo ministra, simplemente porque es la diana a la que van todos los dardos de la oposición, y Zapatero no va a darles el gusto de cambiarla. Posiblemente me equivoque, pero esa es la actitud que ha imperado en una y otra orilla en los últimos meses. Es como lo de la selección española, que cada cual tiene su alineación y su estrategia, pero lo que hace falta es meter goles, no ganar la discusión, porque finalmente no conduce a nada.
De la crisis hay muchas cosas que me cabrean y muchas mentiras interpuestas, pero de todas la que más me enfurece es cuando un tipo con el riñón bien cubierto (vaya usted a saber si gracias a las martingalas financieras que se hicieron) dice sin sonrojarse que «es que vivíamos por encima de nuestra posibilidades», y abronca la gente que tiene una pensión mísera, al trabajador mileurista y al parado. Hay que joderse. Lo que pasa es que ha habido mucho ladrón de guante blanco y no otra cosa. Hípócritas.

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Nadie sabe y todos opinan

Ya es que uno no sabe qué pensar de la crisis, porque acusan a Zapatero de hacer derroche, que consiste en gastar dinero en servicios sociales, cuando España es uno de los países de la UE que invierte en asuntos sociales un porcentaje bajísimo de su PIB, comparado con otros que ahora van de ahorrativos. Otros dicen que es el gran capital el que genera la crisis, y sobre todo los bancos alemanes, que se volvieron locos prestando dinero a los españoles, portugueses y griegos, y ahora esa orden de ahorro no es para salir de la crisis sino para garantizar el cobro de sus créditos.
ahelecho.JPGComo se ve, capitalismo puro y duro. Circula por Internet información que no sale en los medios, pero tampoco hay que creerla al cien por cien. El caso es que, según algunos, bajar los salarios no nos va a sacar de la crisis, porque disminuye el consumo y se paraliza el mercado. Y sin mercado no hay economía dinámica. Hay quien propugna un aumento del gasto público, una subida de salarios y un estímulo del consumo, pero los anticonsumistas ponen el grito en el cielo por lo segundo y el capitalismo por lo primero. El caso es que tenemos gobiernos pero parece que es el mercado quien manda, y ese no tiene cara, aunque hay otros que aseguran que sí que la tiene, es la gran banca centroeuropea que está empeñada en cobrar y presiona a la UE para que haga lo que está haciendo.
Por otra parte, nadie está libre de culpa, porque si bien es cierto que los niveles de pobreza pueden aumentar con las restricciones presupuestarias, también lo es que estos aumentaron durante los ocho años que gobernó el PP en España. Así que a arrimar el hombro y a no mirar hacia atrás porque salen a la luz las propias vergüenzas.

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¿A qué va a Roma, Presidente?

Señor Zapatero: Una de las bases de la diplomacia y por ende de la política es la oportunidad, y su visita de hoy al Papa es cuando menos inoportuna. En primer lugar, cuando lo urgente e importante es la crisis, me parece una pérdida de tiempo visitar a un líder con una enorme capacidad de influencia que utilizaría para ahogarle aún más, como de hecho lo hace desde sus medios en España. Es verdad que el Papa es un referente espiritual para millones de personas, pero no para usted, y presentarse en el Vaticano es un brindis al Sol.
aaaaaaa1152386687_extras_ladillos_1_1[1].jpgHay muchos asuntos en los que La Iglesia y el Estado están enfrentados: aborto, matrimonios de parejas del mismo sexo, enseñanza de la religión, uso del preservativo, experimentos con células madre y por si esto fuera poco el propósito de una nueva ley sobre las relaciones del Estado con las religiones, asunto en el que La Iglesia esgrime la bandera de que el 77% de los españoles se confiesan católicos aunque muchos no practiquen, y esa cifra es la que abandera la jerarquía católica para atribuirse privilegios que no quiere perder. Todo es importante, muy importante, pero estoy seguro de que de esto no se va a hablar en una breve entrevista protocolaria. Y ahora lo que urge es lo material, lo siento mucho, porque las creencias son cosa de cada cual y a los gobiernos les toca lo colectivo. Para remachar, ya estoy viendo los chistes, las viñetas y los chascarrillos diciendo que usted ha ido a Roma a invocar un milagro. Por si le flaquean las ideas como a Juliano el Apóstata al final de sus días, piense, Señor Presidente, que los milagros existen para los creyentes, y, que yo sepa, usted no lo es. No pierda el tiempo en asuntos que encima van a complicarle la vida y de los que España no va a sacar ningún beneficio.