¡Huy lo que ha dicho!
La publicación por parte de Wikileaks de los papeles secretos de las embajadas norteamericanas ha hecho que muchos pongan el grito en el cielo, echándose las manos a la cabeza con gesto de «¡huy, lo que ha dicho!» Cierto que es fuerte conocer con documentos lo que sospechábamos (o sabíamos), y es que ya dijo un expresidente español que la democracia también se defiende desde las cloacas. Antes, Maquiavelo había dicho que la virtud del Príncipe es hacer en cada momento lo que conviene, lo cual puede interpretarse como una justificación de los demanes con la disculpa de que lo primero es la seguridad del Estado.
Luego vemos que no es el Estado lo que les importa, sino que son otros intereses, inconfesables en una democracia, que yo no creo que deba tener cloacas, pero los estados siempre han tenido un lado oscuro. Siempre supimos que las agencias norteamericanas estaban detrás de los golpes de estado latinoamericanos en los años setenta, o que nunca quedó clara la posición de España en el asunto de los vuelos a Guantánamo, o… Estas cosas son terribles, aunque algunos de estos papeles, que se burlan de un mandatario o que hablan de las orgías que organizan otros son más chismorreo que política. Lo que nos dicen en televisión suena muy aparente, pero la verdad es mucho más dura. Las lecciones de ética que nos suelen dar son una puesta en escena, y seguramente habrá gente sorprendida por estos papeles, pero en realidad ya lo sabíamos. No es nada nuevo, pero al menos tiene de positivo hacernos bajar al mundo real, que desde luego parece un vertedero, donde sólo sobreviven bacterias, ratas peludas y cucarachas volonas (vale, retiro lo de bacteria).
Desde luego, no es el mundo que imaginó John Lennon, desaparecido hoy hace treinta años
Es decir, hace dos siglos largos, los norteamericanos fueron capaces de hacer una constitución dinámica, que por eso mismo sigue en vigor y es a día de hoy una de las mas antiguas del mundo. Piénsese que en toda su historia, aunque es corta, EEUU ha tenido una sola constitución, mientras que en España en ese mismo tiempo pasan de la docena, y la que tiene el récord de permanencia es la actual, que cuenta con 32 años. Inspirada por el deseo de libertad pero asesiada por el miedo, la Constitución de 1978 fue construida con tantos mecanismos de seguridad que ahora mismo hacen casi inviable en la práctica una reforma actualizadora.
Y es que todo suena muy fuerte, porque no me dirán que no les recuerda a la película La invasión de los ultracuerpos escuchar y leer que coroneles del ejército del aire toman el mando de las torres de control de los aeropuertos, que el Jefe del estado Mayor de la Defensa forme parte del Gabinete de Crisis, que 2.300 personas consigan bloquear un país. Y no quiero hablar de la pedrada a Canarias en la frente de un puente que era un respiro. Siempre pasa con los pilotos y los controladores, cuyas carreras son carísimas y no se facilitan en las universidades, cosa que tendría que hacer un Estado serio que vela por los servicios de interés general. Es un coto cerrado y eso da mucho poder. No sé cuándo empezó a crecer el monstruo, si viene de la época de Magdalena Alvarez, de la de Alvarez-Cascos o de más atrás, el caso es que ahora mismo tiene muchas cabezas. Está claro que aquí hay mucha gente que ha metido la pata, y algo o mucho se ha hecho mal en el ministerio de Fomento y en AENA. Tampoco se ha lucido la dirección del sindicato de controladores, cuyos responsables han quedado en la picota al ser incapaces de evitar este caos.