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¿Estado de Alarma? No, gracias

esstaso.JPGEl Estado de Alarma es una excepcionalidad que tiene prevista su aplicación constitucional cuando se va de las manos algo básico para el funcionamiento de un país. Puedo entender (aceptando pulpo como animal doméstico) que los día 3 y 4 de diciembre se produjo esa situación, pero, una vez restablecida la normalidad, el Estado de Alarma tenía que haberse levantado, 48 o 72 horas después. Y si ya era mucho que se agotaran los 15 días que permite la Constitución sin pasar por el Parlamento, que ahora se prorrogue otro mes me parece tremendo. Se aplica bajo el argumento de que pudiera suceder que en las fiestas navideñas se produjera otra crisis; es decir, se hace prevención con una norma que es para aplicar en estado de suma emergencia. Por ese camino, aplicaríamos el Estado de Alarma cada vez que se vislumbre un conflicto con los médicos, los bomberos o cualquier otro servicio básico. La verdadera prevención se hace negociando en las mesas, sin quitar derechos laborales a nadie y programando los servicios públicos con visión de futuro. Que se haya alargado el estado de Alarma no es una buena noticia, que dice muy poco en favor del partido en el poder y de los que lo han apoyado en el Congreso, porque me temo que este apoyo tendrá un precio político que habrá que pagar. Y el PP, que tanto critica esta medida, no es capaz siquiera de votar en contra.

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El rapto de Europa

Lo he recordado muchas veces, y hace unos días, con motivo de la militarización de los controladores aéreos, una amiga de este blog volvía sobre este poema, que dicen que es de Bertol Brecht:
RUBENS-El-rapto-de-Europa[1].jpg

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí
no quedaba nadie para protestar.

Hoy, en el Parlamento Europeo, se va a aprobar una ley que deja a los trabajadores inmigrantes a los pies de los caballos. Se regirán por las leyes laborales de sus países de origen; es decir, serán trabajadores de segunda. Para ser justos, también deberían pagar por el pan, el transporte, la ropa o la vivienda lo mismo que pagarían en sus países, que es proporcional a sus salarios. Pero no, para las verdes una cosa y para las maduras otra. Muchos dirán: «No me importa, como yo no soy inmigrante, esto no va conmigo, como no me importó hace unos días cuando decretaron el estado de Alarma para meter en cintura a los controladores. Total, como no soy controlador…»
No sé si fue en una cumbre del G-20, en un café en el bar durante un descanso de la Asamblea de la ONU o en la última reunión del dichoso Club Bilderberg en la Costa Brava, pero parece que la materia gris suprema que rige este planeta ha dado ódenes concretas. Una de ellas, muy clara, es acabar con el Estado de Bienestar en Europa; otra, ir poniendo en su sitio a cada uno: inmigrantes, sanitarios, transportistas, camareros, profesores, jubilados, periodistas, oficinistas, funcionarios y toda criatura que viva de un salario o de una pensión.
Señores eurodiputados: No sé cómo van a vendernos la moto de tanto recorte discriminatorio para dinamitar siglos de conquistas sociales. Claro, pensarán que como cobran 12.000 euros mensuales -dietas aparte-, no va con ustedes, pero deberían echar un vistazo al poema de Brecht, porque cuando ya no haya democracia -y ustedes habrán sido cómplices ejecutores- tampoco se necesitarán eurodiputados.

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El cascabel al gato de la Educación

Las cifras del informe PISA siguen confirmando que el sistema educativo español no va bien. Y el asunto se despacha por ahí con el manido desprecio al profesorado, con quien nunca se contó cuando empezó el baile de la LOGSE, la LOSE, la LODE y la LOE que finalmente ha dinamitado cualquier intento de racionalizar el sistema. Ha sido cosa de políticos -que sólo les interesa vestir ruedas prensa con barritas de colores hechos en power point- y de eminencias grises (y tan grises) universitarias que nunca hollaron un aula de primaria, ni vieron de lejos los problemas de los centros de secundaria, ni han bajado a la tierra de tratar con una sociedad que ellos creen poder cambiar con un decreto o con una rimbombante tesis doctoral llena de gráficos con «quesitos» y ejes de ordenadas y abcisas.
aprnsadorrr.JPGUnos dicen que es culpa de la LOGSE, otros que de la LOE, otros que… Parece que ahora piensan que burocratizando hasta el infinito la labor docente esto se va a arreglar, pero lo que están consiguiendo es un teórico edificio educativo virtual, que cuando se confronta con lo real salta por los aires. Y comparan a España con Finlandia, que está en la cabeza del ránking; pero en Finlandia el trabajo de profesor es probablemente el más valorado y respetado, hasta el punto de que sólo acceden a esa carrera los alumnos de mejor nota en su sistema selectivo. Pero aquí se machaca al profesorado, y todo el mundo parece tener patente de corso para hacerlo, creando violencia en las relaciones con las familias, y mientras, la administración sigue pasando papeles para rellenar y poniendo al profesorado a los pies de los caballos; bajan los baremos porque se ha socavado su autoridad moral.
Y digo a los dirigentes educativos, a los políticos verborreicos y a los opinadores que se basan en los «quesitos» y las barras de colores: cambien las leyes, prediquen lo que quieran, incluso puede que se vuelvan locos y metan dinero en la educación, pero mientras no se restaure la autoridad moral y social del profesorado será como dar coces contra el aguijón. Así que dejen de dar la murga y quien puede hacerlo debe convocar un gran pacto (profesores, padres, administraciones, sindicatos, empresarios, medios de comunicación). No se trata de hacer otra ley, sino de cambiar de actitud y de enfoque. Pero todos; y no un pacto melifluo como el que se hizo hace unos años en Canarias. Aquello fue pura teoría mediática. O se hace o nos hundimos, y llevamos al menos diez años de retraso (sé por qué lo digo). Sin el profesorado no hay manera de avanzar; ah, sí, Finlandia… Pues eso, Finlandia.