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No pido mucho a 2011

Presumo de no ser alarmista ni de crear discursos incendiarios. Sin embargo, decir hoy que España está en Estado de Emergencia no es ser alarmista, es proceder como notario de la realidad. Y esa emergencia pudiera justificarse por las malas perspectivas económicas, con millones de personas sin trabajo y una economía con plomo en lo pies. Unos dicen que es consecuencia del estado general del planeta, otros que es un crisis de confianza; el caso es que hay que afrontar un año con muchas dificultades.
galgospodencos.JPGPero ni siquiera con los datos anteriores -graves y reales- me pondría alarmisma, porque, en condiciones normales se trataría de un ciclo de vacas flacas como ha habido otros. Mi preocupación surge de la percepción de que en este temporal no tenemos una tripulación competente, porque la actual situación no sólo es un caos económico sino también una crisis social, política y de toda índole, en la que quienes tienen alguna responsabilidad pública parecen empeñados en ahondarla. La impresión es que cada cual quiere llevar el agua a su molino, sin darse cuenta de que el torrente es colectivo y para cuando el agua llegue no va a haber nada que moler.
Dicen que en los momentos difíciles es cuando dan la talla los grandes líderes. Ya lo vimos en la Transición, y por eso algunos de aquello nombres hoy son recordados con respeto y admiración: Suárez, Tarancón, Pujol, Fraga, González, Ferrer Salat, Carrillo, Camacho… Cada uno supo estar en su lugar y en el de lo colectivo. Ahora no se ven estos liderazgos con sentido del Estado. En esto momentos, España debería ser una piña, y sin embargo todos juegan pensando en su parcelita. Gobierno, oposición, empresarios, sindicatos y la Iglesia Católica -importantísimo factor de cohesión social-, arman bulla, disparan unos contra otros y repiten una vez más la fábula de Iriarte, en la que dos conejos se detienen a discutir si son galgos o podencos los perros que los persiguen.
Barco_en_la_Tormenta[1].jpgAhora tenemos metralla inútil con las elecciones de mayo, sigue el integrismo católico -no el catolicismo- echando leña al fuego, y en Canarias más de lo mismo. Mi alarmismo no nace de la situación -que es complicada- sino de la percepción de insolvencia que vemos en los dirigentes de todos los sectores que concurren en una solución colectiva. Esas personas tienen hoy la oportunidad de pasar a la Historia con mayúsculas, pero siguen empeñados en conseguir o conservar una poltrona.
En esta tesitura, lo que cabe pedir para este momento es sensatez y colaboración de todos, porque vamos en el mismo barco y la tempestad arrecia. Por ejemplo, creo que las elecciones generales deberían adelantarse para que coincidieran con las locales. Así habría menos gasto electoral y sólo seis meses de campaña, en lugar del año y medio que se nos anuncia. No podemos estar tanto tiempo en situación de provisionalidad, porque viene una ola gigante, y ya no vale despistar con cortinas de humo, dando tres cuartos al pregonero para que se mantenga el debate artificial Madrid-Barça, el chismorreo de si Letizia se lleva mal con sus cuñadas, si la «mujer del año» es Sara Carbonero porque el Capitán Casillas la besó en Sudáfrica, y el imperio de la telebasura para que la sociedad siga anestiesiada. No me atrevo a esperar siquiera una pizca de grandeza, me conformaría con algo de sentido común.

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¿Realidad o leyenda urbana?

Como ayer escuché que era el aniversario del asesinato de Carrero Blanco, me he dado cuenta de que circula por debajo una especie de información adicional sobre cualquier hecho, y que nunca llegamos a saber si es verdad, si las versiones oficiales se ajustan a la realidad o si la imaginación y la desinformación nos hacen destinatarios de versiones que a veces resultan increíbles, lo que no quiere decir que no sean ciertas, porque a veces lo real parece menos verosímil que lo imaginado.
1205258704457carrero_mindn[1].jpgLo de Carrero Blanco es el ejemplo. Desde el minuto siguiente al atentado (20-12-1973) circula un versión en la que se afirma que los servicios de información del Estado sabían lo que preparaba ETA, pero que nada se hizo porque Carrero Blanco habría sido un obstáculo para la transición a la democracia. Vamos, que dejaron que sucediera. Puede que sea verdad, pero sí que resulta poco creíble que el entonces Presidente del Gobierno, que tenía en sus manos los hilos más finos de la información del Estado, ignorase algo que supuestamente sabían muchos de su entorno. Más bien creo que estaba tan seguro de su poder que nunca le pasó por la cabeza que pudieran matarlo, y por eso tenía siempre el mismo horario, idéntico itinerario y una escolta muy exigua. Seguramente fue víctima de un exceso de confianza… O tal vez sea real la primera versión, precisamente por increíble.
Y este es sólo un ejemplo, y se cuentan por ahí versiones muy rocambolescas sobre hechos y personajes que son difíciles de creer, aunque alguna sea cierta. Se dice que Rasputín se comió mezclada con dulces una dosis de veneno capaz de matar a una cuadra de caballos, y ni siquiera se atragantó, y que el príncipe Yusupof, su asesino, tuvo que descargar varias veces su revólver sobre él para que dejase de moverse. Y hay cientos de relatos sobre el asesinato de Kennedy, el ataque a Pearl Harbour, el tiro que Franco se dio cazando en El Pardo en los años sesenta, el doble de Franco… Puede que algo haya de verdad en esas historias que se cuentan, porque siempre se dijo que John Kennedy era amante de Marylin pero nada salía en los papeles. Con el tiempo se ha visto que fue verdad. Hay quien fuerza la realidad y manipula números, fotos o lo que sea, como ha sucedido recientemente con el 11-S, pues hemos visto coincidencias en los números (el 11 sale mucho), mensajes diabólicos en el humo y cosas por el estilo. Y otras informaciones cuya comprobación es posible pero que no está al alcance inmediato de la gente, y se dan por buenas, como que Kennedy tenía una secretaria apellidada Lincoln y que Lincoln tenía otra apellidada Kennedy. Hay mucho tongo en esto, y seguramente algo de verdad en algunas cosas, pero cuando escucho estas versiones siempre me pregunto si es una realidad o una leyenda urbana.

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¿Adormecidos o moralmente anestesiados?

No entiendo lo que que pasa en este país, porque ocurren cosas muy graves y nadie se opone. Por un lado están los partidos políticos, que negocian esto o lo otro y tragan con lo que sea con tal de seguir en el poder. Muestra de ello es cómo el PSOE ha mirado en Madrid para otro lado con lo de la Ley de Espacios Naturales de Canarias, o cómo nacionalistas vascos y canarios han tragado con unos Presupuestos Generales del Estado y unas medidas draconianas.
zmujer3.JPGHay voces que tienen mucho eco, unas veces porque lo merecen y otras porque simplemente están en un medio de gran audiencia. Esas voces mediáticas que crean opinión, se han limitado a matizar que algo tan grave como usar el Estado de Alarma de forma preventiva sea hoy la normalidad de España. Quienes pueden hacer o decir algo que tenga eco no lo hacen, y dice la UE que El Gobierno español hace los deberes porque se está dejando a la intemperie a los más desfavorecidos, y al mismo tiempo el Consejo de Europa señala que el salario mínimo español es muy bajo, pues no se corresponde con el 60% del salario medio, que es lo establecido por acuerdo europeo. De eso tampoco nadie dice nada. Porque puedo entender que se juegue festivamente con las declaraciones de Mourinho o con las canciones de Eurovisión, pero jugar con la Constitución es cuando menos temerario, y nadie parece darse cuenta. ¿Es que estamos adormecidos o moralmente anestesiados?