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Planeta made in USA

Libia está en una situación que podríamos denominar claramente como guerra civil, asunto no muy raro porque en realidad nunca fue un estado sólido, ya que es un territorio tribal, que sólo ha sido Libia bajo el yugo de Italia o la dictadura feroz de Gadafi. 874zdg.JPGCon la caída de Gadafi ocurrirá algo similar a lo sucedido en Yugoslavia cuando murió Tito, que tenía bajo su puño de acero a media docena de comunidades muy diferenciadas que se enfrentaron inmediatamente. Pero Libia es otra cultura, unas gentes que provienen del Islam y que no han hecho su revolución burguesa; difícilmente van a entrar en el juego de la democracia como la conocemos en Occidente. La Comunidad internacional (o mejor dicho, los países poderosos) debieran ocuparse de que haya un tránsito pacífico, cosa muy complicada cuando antes les han puesto armas en las manos. Eso es lo único que saben hacer, como han hecho en Chad, Somalia, Mozambique, Angola… Y otra cuestión: en este planeta hay unos 200 estados, 192 de los cuales forman parte de la ONU, y eso sin contar territorios que pretenden serlo o que lo son de hecho. ¿Cómo es posible que sea uno solo de esos estados el que siempre intervenga aquí y allá? Estados Unidos ya está afilando sus armas para entrar en Libia, y nadie le dice lo contrario. La UE sigue con su yenka inútil de siempre, y Rusia y China dejan que los yanquis se metan, acaso con la esperanza de que tantos frentes abiertos los debilitarán. Si lo miramos despacio veremos que es un despropósito, es como si ahora al gobierno de Perú o de Nueva Zelanda se le ocurriera mandar tropas a Libia. Nadie lo entendería, y sin embargo se acepta como normal que lo haga Estados Unidos.

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Un aniversario distinto de la RASD

Cada año, al finalizar febrero, se recuerda el aniversario de la fundación de la RASD, y van 35. Los elementos que se manejaban siempre eran fundamentalmente tres: Marruecos, Argelia y La ONU. Este año el asunto es bastante más complejo, porque no sabemos en qué medida van a afectar a los saharauis los acontecimientos que están sucediendo en el Norte de Africa y todo el mundo árabe, y en su caso si va a ser a favor o en contra. sahara[1].jpgLos saharauis viven en el desierto de Tinduf, que es territorio argelino, y los movimientos que están ahora mismo en ebullición podrían cambiar sustancialmente las líneas de conducta de los gobiernos implicados, así como las posiciones de las potencias europeas y Estados Unidos. Una cosa parece muy clara, y es que, pase lo que pase, Marruecos siempre reivindicará el territorio sahariano, haya el cambio que haya, si es que se produce. Siempre se ha dicho que en política lo que no sucede en décadas pasa en una semana. Lo vimos cuando cayó el Muro de Berlín y puede que esté pasando ahora en esta zona tan sensible. Por eso este aniversario de la RASD es muy particular, porque puede que en minutos cambien los interlocutores.

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La vieja Europa

En los últimos 50 años, Europa ha vivido la etapa más próspera de su historia, y se ha creado la idea de que siempre fue así, que las calamidades y las hambrunas sólo sucedían en otros continentes, y que en Europa sólo había dificultades cuando las potencias entraban en guerra. VIENA%20Jardines[1].jpgNo es verdad, Europa es un continente muy castigado por todo tipo de desgracias. Desde la época de los romanos, los europeos se han peleado por fronteras, religiones y etnias. Queda esa sensación de que es la cuna de la civilización occidental, pero también lo es de los genocidios y la intolerancia. Como dato, en la hoy próspera y ejemplar Austria, que fue un centro generador en muchos aspectos (político, intelectual, científico) durante los dos últimos siglos, después de la II Guerra Mundial y hasta bien entrados los años cincuenta hubo casi una hambruna, hasta el punto que muchos niños fueron evacuados a otros lugares de Europa para que comiesen tres veces al día. Inglaterra también pasó hambre por esa época, y ni en Francia ni en Alemania se vivía prosperidad. Sobra hablar del sur de Italia, de Grecia, España y Portugal, porque sabemos cómo fueron aquellos años de plomo. Europa está perdiendo una oportunidad de oro en estos momentos, y los errores que hoy se cometan (por acción u omisión) pueden traer consecuencias futuras no deseables. Así que, no creamos que Europa está vacunada contra los desastres, pero al contrario que otros países con menos recursos, tiene la ocasión de evitarlos, y para ello hace falta una generación de políticos, empresarios e intelectuales que dé la talla. Esa es la gran pregunta: ¿Los tenemos?