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Proteger no es imponer

Europa y todo el Occidente judeocristiano han hecho un largo recorrido que ha pasado por la tiranía, el feudalismo, la monarquía absolutista, la revolución burguesa y la industrial hasta llegar a lo que hoy es la democracia occidental, que según decía Tierno Galván es el menos malo de todos los regímenes políticos. Ese recorrido social, histórico y cultural no ha tenido lugar en el mundo islámico, pues algunos países se han saltado la revolución burguesa y occideee.JPGentraron de prestado en la industrial y supuestamente contemporánea porque el comercio del petróleo lo impuso; pero en lo otro van a otra velocidad, y hay una dicotomía muy clara, que se ve desde lejos en estados como Irán o Arabia Saudí. Cuando las potencias europeas descolonizaron lo hicieron mal, y de aquellos polvos vienen estos lodos, porque siempre consideraron que sus antiguas colonias sólo eran reservas de materias primas, mano de obra barata y posible mercado futuro. Si ahora la coalición internacional que quiere redibujar Libia a fuerza de misiles pretende actuar en las revueltas del mundo árabe más allá del papel de árbitro y trata de imponer democracias al modo occidental volverá a cometer el error de siempre. Parece que no se dan cuenta de que por la fuerza es imposible, y ahí están Afganistán e Irak como anuncios de lo que puede pasar si Occidente se empeña en lo mismo. Hay pasos que todavía no se han dado y la historia es muy puñetera cuando te la saltas. Hay que salvaguardar los Derechos Humanos, pero tratar de cambiar un régimen desde fuera y por la fuerza, como pretenden los ingleses, sería un disparate y desde luego no una solución, sino la mecha de más conflictos. Y si no recuerden a Georges Bush declarando el final de la guerra de Irak en la cubierta de un portaaviones… Y la guerra sigue.

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Energía nuclear limpia y mortífera

La frase que más molesta cuando algo sale mal es » te lo dije», y por eso nunca la uso cuando a una persona le sucede algo sobre cuyos peligros se le había advertido. Sin embargo, cuando hablamos de dirigentes políticos, y más a escala mundial, hay que recordar que desde que en 1945, con las bombas de Hiroshima y Nagasaki, se vieron las consecuencias de la energía nuclear fuera de control, una y otra vez se ha advertido sobre la imposibilidad de controlar unos elementos al cien por cien. 060505_central-nuclear[1].jpgCon la crisis nuclear en Japón parece que las mentes han despertado y ven el peligro, digo yo que será porque en Japón se abrió el terror nuclear y de alguna forma este accidente cierra el círculo. El momento no puede ser más inoportuno, porque con la conflictividad en los países árabes y la situación política en Venezuela también el petróleo está en la picota. Es decir, estamos ante una crisis energética sin precedentes, y si la solución es el biocombustible ya me dirán qué vamos a comer si el maíz, la soja y el trigo los convertimos en gasolina. Ahora vienen los kiries en la UE, y vuelve a producirse el hecho repetido de que lo que no ocurre en años pasa en unas horas. Nadie puede parar las consecuencias de un terremoto de 9 grados, y la soberbia de los seres humanos hace que construyan centrales nucleares en lugares propicios a movimientos sísmicos de gran intensidad. Pero es que, además, las centrales son peligrosas per se, sin terremoto que las ataque, y pueden ocasionar cataclismos terribles. Ocurrió en Chernobil, y las 143 centrales que hoy funcionan en la UE son bombas de relojería. Por no hablar de los depósitos radiactivos. Tal y como están las cosas, yo que soy un enemigo frontal del cine casposo, a lo mejor me voy a ver Torrente 4, para no tener que echarle a la cara a los prepotentes que defienden la energía nuclear la frase devastadora: «te lo dije».

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Los idus de marzo aquí no funcionan

El ciego con el que tropezó Julio César cuando entraba en el Senado le había dicho muchas semanas antes que tuviera cuidado con los idus de marzo. La fecha venía a ser el 15 de ese mes, y cuando llegó ese día, César volvió al Senado; al entrar, le dijo al ciego que ya habían llegado los idus de marzo y nada había ocurrido; el ciego le contestó: «pero aún no han acabado». Minutos después Julio César era acuchillado por los senadores. arquito.JPGEsta historia, mil veces contada y que seguramente es más leyenda que realidad, debía funcionar en los tiempos en que los actos de los políticos tenían consecuencias, aunque no sé si en el vasto territorio de Roma la provincia de Hispania se movía con parámetros distintos. Y es para creerlo, porque aquí los políticos pueden hacer lo que sea, y todo se resuelve con unas declaraciones que básicamente se resumen en tres palabras: «Y tú más». En un país democrático (incluso en la Roma antigua), Camps no podría ser candidato mientras estuviese encausado, un ministro como José Blanco tendría que haber dimitido por no haber resuelto de un vez la conflictividad del transporte aéreo, alcaldes imputados, concejales caciquiles y políticos inanes en general perderían la posibilidad, no ya de ser elegidos, sino de que sus partidos los presentaran como candidatos. Hay ayuntamientos endeudados por procesos judiciales ocasionados por la ineptitud (a veces por malas praxis deliberadas) de personas que, aunque ya no estén en esos cargos, siguen en la política a veces en escalones superiores. Está claro, los Idus de marzo no funcionan en la provincia romana de Hispania.