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¿Alemania ya no es lo que era?

En una sonora frase de la película 55 días en Pekín, el embajador de un país europeo decía: «La Providencia, si existe, debe ser británica». Son los estereotipos que durante décadas nos han ido metiendo en la cabeza, unos venidos de fuera, otros nacidos en el patio de nuestra casa. Según el credo popular, los franceses son exquisitos, los italianos seductores, los norteamericanos unos patanes con dinero, los argentinos unos loros 2 junio.JPGde discurso brillante e inacabable, los japoneses la quintaesencia de la disciplina, y así cada nación ha conseguido su etiqueta. Pero generalizar casi siempre es un error, y más cuando vemos que esa etiqueta no se cumple cuando llega la hora de la verdad. Es cierto que los japoneses fueron ejemplarmente disciplinados después del terremoto y el tsunami, pero lógicamente hemos visto llorar a los japoneses, cosa que, según el tópico, nunca sucedería. Ahora, con el asunto de las muertes a causa de una bacteria, el gobierno de Hamburgo ha hecho la guerra por su cuenta, al federal de Berlín lo ha cogido con el paso cambiado y el instituto científico que es máxima autoridad ha ido a su bola. Alemania es en nuestra mente popular el paradigma de la eficacia y la organización, que esta vez han brillado por su ausencia, un desastre de coordinación. También tiene Alemania el cartel de la laboriosidad, y acabamos de enterarnos que trabajan menos horas que los españoles. ¿Será que Alemania ya no es lo que era o que en realidad nunca fue lo que pensamos? Los mitos falsos tienen estas cosas.

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El CD Tenerife como metáfora de Canarias

Lo que ha sucedido con el CD Tenerife me recuerda al primer descenso de la UD Las Palmas a 2ª B. Viniendo desde las alturas de la Primera División el equipo se ha precipitado en un abismo sorprendente, porque al ser un equipo recién descendido estaba llamado a luchar por el ascenso. Pero algo ha pasado, y aunque ya es tarde para evitar el desastre no lo es para reflexionar y aplicarlo en el futuro. Aquí, allá y acullá los equipos de fútbol han servido para muchas cosas, y no siempre para metas deportivas. 30mayo.JPGCanarias casi siempre tuvo un equipo en Primera División, y en los peores tiempos han estado los dos en 2ªA. Ahora estamos en la peor situación posible, y desde luego lamento que el CD Tenerife haya descendido, porque las rivalidades y los piques están muy bien cuando ambos clubs están arriba, y eso es lo que esperamos ver algún día, aunque con la relación cada vez más directa que tienen el fútbol y el dinero ese proyecto puede resultar imposible. A lo mejor, si miramos un poco por la cantera, dentro de unos años (décadas tal vez) ese milagro sea una realidad. Aunque viendo (en cualquier actividad) cómo se menosprecia a los que se quedan y se enaltece a los que salen, para que once canarios ganen una liga tendrán que ir vestidos con las camisetas del Barça o el Real Madrid. Medallas de oro de Canarias son Molowny, Pedrito y Silva, grandes futbolistas vestidos con camisetas foráneas. ¿De los que hicieron su carrera aquí nadie merece tal honor? Se me ocurre, por ejemplo Germán Dévora, en opinión de muchos el más grande futbolista que ha dado Canarias. Pero, claro, sólo jugó en la UD Las Palmas. No es ninguna tontería y ya ven el resultado de esta baja autoestima colectiva de una tierra que tiene como himno la música de una nana.

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El confuso rito de la unción de Rubalcaba


Después de la reunión celebrada ayer por Zapatero con los barones territoriales (curiosamente también todos son varones) del PSOE, toca hoy la solemne unción de Rubalcaba como candidato a ser cabeza de su partido en las próximas elecciones generales. Pero digo yo que la unción será flojita, porque la Secretaría General del partido sigue en manos de Zapatero. David_anointed[1].jpgDesde tiempo inmemorial, se ungía a alguien con aceites, grasas y perfumes para designarlo para una misión, casi siempre sucesoria en un liderazgo. En tribus muy salvajes, el vencedor se ungía a sí mismo con la grasa del vencido (su antecesor derrotado por él) para apropiarse de sus poderes, y en otras latitudes se untaban con grasa de león para adquirir su fiereza. Lo más normal es que alguien con autoridad ungiera al designado, como Samuel -uno de los jueces del Antiguo Testamento con suprema autoridad moral- ungió a David para que fuese rey de Israel. El poder de la unción proviene del peso moral de quien la realiza y no del ungido, por lo que no veo esa fuerza en Zapatero ni en un Comité Federal que ha estado bailando la yenka. Napoleón arrebató al Papa la corona de sus manos cuando este iba a coronarlo y se impuso a sí mismo el símbolo de su poder. De alguna forma su ungió a sí mismo. Rubalcaba será ungido hoy (no confundir ungir con uncir, que esta segunda palabra es sujetar al yugo los bueyes o las mulas), aunque, por mucha conferencia política que celebre el PSOE (otro eufemismo), Rubalcaba está UNGIDO por el Comité Federal pero UNCIDO a los siete años de la era zapaterista y a la última etapa del felipismo. Demasiados amarres. Si es eso lo que quieren…