Franquicias y grandes superficies
Cada individuo es alentado por media docena de ideas; en unos casos son innegociables y permanentes, evolutivas en otros y personales siempre. Por sistema, yo sólo estoy a favor o en contra de unas cuantas cosas, poquísimas en la enorme complejidad del Mundo. He ido aprendiendo que la vida es un conglomerado de preguntas, la mayoría de las cuales tiene más de una respuesta. La cuestión es saber cuál es la mejor, y siempre habrá disparidad según desde dónde se mire. Para no entrar en metafísicas, pensemos en algo tangible, por ejemplo, los hipermercados. Está claro que las grandes superficies son buenas para sus dueños, y malas para los pequeños comerciantes; buenas porque ofrecen productos de todas partes, y malas porque ahogan la pequeña producción isleña; y a veces son buenas por los precios, y malas por la calidad, y viceversa. Las franquicias, una de cal y otra de arena, pero ya empieza a no tener sentido que alguien te traiga un regalo cuando va de viaje a otra ciudad, porque no será nada especial, en todas partes venden lo mismo. Y la pregunta vital es: ¿el comercio del futuro va a estar ocupado exclusivamente por franquicias y grandes superficies?
Así me gusta , que haya diálogo, aunque no veo que se entrecruce una sola idea. Felipe González dice que deberíamos olvidar la historia de España salvo los últimos 30 años, y tanto el PP como Artur Mas parecen empeñados justamente en lo contrario, olvidar las tres décadas de consenso y volver a los cinco siglos de follón que nos han precedido.