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Muerte nuclear

El seis de agosto de 1945 fue lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima la primera bomba atómica contra seres humanos.
Hiroshima.jpgEl 9 de agosto, tres días después, lanzaron una segunda bomba sobre la ciudad de Nagasaki. Lo que aquello significó en la historia de la Humanida ha sido más que debatido, pero hoy, 63 años después, conviene recordarlo. Está claro que no hemos aprendido nada de nuestros errores, y el hombre sigue preparándose para destruir al hombre, porque por este camino volaremos todos en pedazos.
Y como siempre digo, siempre conviene no olvidar a los responsables de tanta desgracia: a Harry Truman, el Presidente norteamericano que dio la orden y a Paul Tibetts, el piloto que pretó el botón de la destrucción masiva. La memoria es una obligación de la Humanidad.

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El día que murió Marilyn

marilyn.jpgMarilyn Monroe murió el 5 de agosto de 1962. Parece que los grandes mitos se crean con una muerte joven: Carole Lombard, Rodolfo Valentino, James Dean y John Garfiel, todos antes de los cuarenta. Y Marylin.
Hay, sin embargo, una edad clave para la mitificación -36 años-, pues esa era la edad en que murieron Carlos Gardel, Mozart y Bob Marley, y también los años de Greta Garbo cuando se retiró del cine, los del poeta Hölderlin cuando la esquizofrenia lo recluyó en un manicomio y los del poeta y cineasta futurista ruso Vladimir Maiakovski cuando se pegó un tiro en la sien.
Esas ausencias repentinas colocaron a estos artistas en un plano superior al de otros de parecido nivel; pasaron a la historia como personas con un talento excepcional, y, además, como mitos. Otros nombres de gran valía y reconocida obra alcanzaron la senectud pero no esa otra dimensión legendaria, y baste recordar a Igor Stravinski, Katharine Hepburn o Pablo Picasso, por citar sólo a tres figuras indispensables en la cultura del siglo XX, a los que una larga vida privó del aura mítica.
Marilyn Monroe es un mito, y su muerte también, con los Kennedy como telón de fondo. Curiosamente también tenía 36 años cuando murió.

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La Rama

Agaete no es un lugar cualquiera, es posiblemente el pueblo más especial de todo el archipiélago. Alguien que conocí, y que no era nativo del pueblo, me decía que cuando muriese querría ser enterrado en Agaete, porque el Valle es lo que queda del Edén.
agaete.jpgTambién decía que el Cielo, si existe, tiene su puerta en Agaete, que para eso Dios ha puesto allí el dedo de roca que señala el camino. Hoy el dedo se ha roto, pero la roca sigue señalando al cielo. Decía este hombre no ser creyente porque no le cabía en la cabeza que Jesucristo naciera en Palestina; si de verdad era Dios, tenía que haber nacido en Agaete, que es el único lugar del mundo donde merece la pena pasar la aternidad.
Y en Agaete fue enterrado, aunque estoy seguro de que hoy se ha despertado con la diana, bailará La Rama hasta el puerto de Las Nieves y volverá a su descanso eterno (hasta el año que viene) después de la retreta. Y es que La Rama es una fiesta ancestral que hace levantar a los muertos. Y es que agosto significa Agaete.
(El Dedo de Dios ya no está, pero como si estuviera)