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El miedo

El miedo es connatural al ser humano, y por lo tanto es el causante de muchas de nuestras actitudes y acciones.
27.JPGTener miedo no es malo por definición, porque ese miedo nos hace ser cuidadosos, como indica la palabra meticuloso, que proviene del latinajo metus (miedo). Sin embargo, cuando actuamos influidos por el miedo las consecuencias pueden ser tremendas. Nada hay más peligroso que un jefe con miedo, porque es inseguro y habitualmente injusto. Cuando el miedo se enseñorea de los dirigentes políticos los resultados siempre son desatrosos. No se trata de ser temerarios o imprudentes, sino de tener firmeza, y en esto creo que los actuales dirigente europeos están haciendo el cenizo, y pagaremos -ya las estamos pagando- las consecuencias.
Como consejo, me remito a la sentencia popular de un payador pampeano:
«…Y ha de saber el mortal
con ocasión de un enredo
no tenerle miedo al miedo
que más miedo le va a dar…»

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Genios insufribles

Para serles sincero, no creo en más genios que en los que salen de las lámparas maravillosas de los cuentos de Las Mil y una noches.
lampara.jpgCreo en el talento, en la inteligencia, en la ituición y sobre todo en el trabajo. Es evidente que si hablamos de Leonardo Da Vinci o de Mozart enseguida sale a relucir la palabra genio. Pero no creo que ni estos lo fueran, y mucho menos cuando a un científico, artista o deportista que ha alcanzado grandes cimas por su talento y su trabajo se le corona como genio, aunque ya se ha vulgarizado el adjetivo genial -que yo también utilizo- para adornar algo sublime o incluso para asignarlo a una persona.
Otro lugar común que circula por ahí es que estos genios talentosos o como quiera llamárseles son unos sociópatas, gente de mal carácter que se vuelven insufribles para quienes conviven con ellos. Eso han dicho de Picasso, Beethoven, Einstein, Carusso o de Klaus Kinski. Yo no sé si eran insufribles, pero si lo eran tenía que ver con la soberbia, la prepotencia, la locura o que simplemente eran malas personas, aunque fueran grandes en lo suyo.

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Complejo de superioridad

Que una persona desarrolle un mecanismo para compensar sus miedo y acabe apareciendo como segura hasta la prepotencia es lo que llamamos complejo de superioridad. Es una disfunción psíquica como otra cualquiera.
máscara.jpgQue una sociedad (o sus dirigentes) desarrollen ese mismo mecanismo es muy preocupante, porque distorsiona el verdadero valor de las cosas, que siempre es relativo. Si los del Betis no se sintieran muy vulnerables ante su eterno rival, no serían tan anti-sevillistas, y viceversa. Este tipo de complejos colectivos crea encono y finalmente perjudica a las sociedades donde crecen. Querer ser siempre el número uno en cualquier cosa, estar en los libros de récords y compararse continuamente no es sano. Lo triste es que no son cosas de la gente, sino de unos cuantos que se dedican a manejar hilos sentimentales.
La propuesta de que el Carnaval de Tenerife sea declarado Patrimonio de la Humanidad me deja perplejo, porque, además, piensan gastarse 400.000 euros en el empeño. El Carnaval tinerfeño es magnífico, eso nadie lo duda, pero hay muchos y sólo han recibido ese título algunos especialmente curiosos por su riqueza etnográfica. Yo no sé de dónde sale esa idea si no han sido declarados Patrimonio de la Humanidad carnavales tan genuinos como los de Venecia o Río de Janeiro. Tampoco los de Cádiz y Nueva Orleans. En fin…