Publicado el

Tony Curtis, otro que se va

La muerte del actor Tony Curtis es otro episodio más de la liquidación de una segunda época dorada de Hollywod. Sin duda fue un gran actor, muy dotado para la comedia (género muy difícil), pero que convencía también en papeles dramáticos, con una carrera paralela a la de Jack Lemmon y de gran altura artística. Tenía el problema de que era un guaperas y muchas veces no se lo tomaban en serio por eso, y también es verdad que, si bien Lemmon mantuvo un alto nivel al elegir sus películas hasta el final, Curtis bajó la guardia a partir de los años 70 y trabajó en productos muy mediocres.
Pero eso no quita para que recordemos sus actuaciones memorables en películas como Winchester 73, Operación Pacífico, Taras Bulba, Espartaco y sobre todas Con faldas y a lo loco, un joya única de la historia del cine, que con apariencia de comedia -que lo es y muy buena- influyó en el cambio de mentalidad tanto como la minifalda, la píldora anticonceptiva y la novela Lolita. No se puede entender esa época de Hollywood sin Tony Curtis, y para los que entonces fuimos niños y adolescentes su figura está grabada a fuego en nuestra memoria al recordar bellísimas películas de entretenimiento como Trapecio, La carrera del siglo, Los Vikingos o No hagan olas. Era el héroe algo granuja e irresponsable que tal vez reflejaba su propia vida, pero era un granuja encantador.
zccurtis.JPGNunca tuvo el status de superestrella como Brando o Newman, ni la consideración de actor sublime como Kirk Douglas (que sigue vivo), Lawrence Harvey, Burt Lancaster o el mencionado Jack Lemmon, pero es pieza inexcusable en la historia de Hollywood y de nuestras vidas. Hoy le doy las gracias por los buenos momentos que me hizo pasar, y creo que a la larga será reconocido también como uno de los muy grandes.

Publicado el

La confusión

zxconf.JPGLos políticos andan siempre metidos en definiciones, y mezclan churras con merinas. Ya no está claro quién es el gobierno, si este es el Estado, o qué significa nación. Algunos, como Luis XIV, creen que el Estado es cada uno de ellos, cuando, con la Constitución en la mano, sólo es una parte del gobierno. Una conspiración contra la persona de Zapatero no lo es en sentido riguroso contra el gobierno, y mucho menos contra el Estado. Los grupos de oposición, dependiendo de la respiración de cada uno, se lo montan a su aire, confundiendo términos en una babélica ceremonia de la confusión. Esto no es raro si ya en la Constitución de 1978 se usa nacionalidad en lugar de nación, y se pervierte la semántica para suavizar lo que no debiera tener vuelta de hoja. Lo malo de todo esto es que cuando se confunden las palabras acaban embarullándose los conceptos. Y es que los paños calientes conducen inexorablemente a la mentira. ¿Que por qué digo esto? Porque este mi blog.

Publicado el

El día de la duda

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí
no quedaba nadie para protestar.

zzDSCN3086.JPGEste poema de Bertol Brecht no necesita explicación. Lo pongo en el post en este día en que se ha convocado una huelga general, pero siento que todo es muy extraño, porque el ciudadano que va a la huelga puede temer que su acto determine un cambio de gobierno más todavía hacia la derecha, el que no responde a la convocatoria puede pensar que se ha hecho mal y tarde, o que los sindicatos moderan el efecto para que no caiga el gobierno, o que la derecha permanece callada esperando que caiga la fruta madura. En una huelga general como debe ser, el gobierno se juega su política, la oposición su capacidad para llegar al poder y los sindicatos su prestigio (muy desvaído últimamente). Pero en esta parece que nadie se juega nada, toca hacerla y el día 30 a seguir igual. Otra cosa sería una sorpresa.
Demasiadas dudas en un paisaje dominado por los miedos (unos lógicos y otros inducidos). La sensación es que lo que interesa a todos es hacerse un lavado de cara para alcanzar el poder o conservarlo, o para consumo interno de su clientela. Pero el poder no debiera ser un fin, sino un medio. Esa es la perversión de la democracia, porque al depender de las urnas, los políticos (y el sindicalismo es política al fin y al cabo) actúan en función de sus probabilidades de llevarse un voto, no de lo que entendemos por interés general. Esperen a los titulares del jueves de determinados medios de comunicación. Es todo muy confuso, y desde luego en este río revuelto tratarán de pescar las posturas más reaccionarias y antidemocráticas. Cuidado.