Don Quijote dixit
Al Valido de Su Majestad, Señor Zapatero, que para sorpresa de este caballero carece de títulos de nobleza, aunque por cimar alturas estimo que tendrá proceder de hidalguía:
De hidalgo a hidalgo, veo que si a mano viene Su Señoría hace que España tome las armas para cumplir el compromiso con otros Señores extranjeros, con el fin de ir a tierras del infiel a detener el fuego y la sangre que el sultán de aquellas tierras ha decidido dilapidar. Sepa Su Señoría que apagar fuego con fuego no siempre es posible, y como dice la Santa Escritura la sangre engendra sangre como el perro engendra al perro. El fuego cede en los primeros brotes, pero no es tan fácil apagarlo cuando es incendio. Su Señoría y los validos de los reinos cristianos, así como algunos sultanes de los reinos de la Media Luna, habéis dejado pasar mucho tiempo, y una expedición que debió ser de amenaza y diálogo con la espada envainada y presta a brillar, se pueda convertirse por la tardanza en un Lepanto sin victoria de nadie y penalidades de todos. Debieran saber Sus Señorías que es más temible la espada en la vaina que en el brazo. La guerra, mi Señor Valido Zapatero, se sabe cómo y cuándo comienza, pero no cómo y cuándo termina, y contra la furia de los locos no hay adarga que nos cubra, fuera de cuero, latón o hierro. Ahora medito si convoco una mesnada para luchar a vuestro lado, porque mi santo y seña es luchar las causas justas, espero que esta lo sea y no vaya más allá de la justicia. Y no olviden que proteger es una cosa y se hace antes del daño, y entrar por la fuerza cuando ya la pelea ha empezado es guerrear.