¿Qué pasa con Siria?
En Libia está pasando lo peor que podía ocurrir, que el conflicto se enquistara, con lo que no sirve de referente a los dictadores que siguen aplicando la fuerza en el mundo árabe. Si Gadafi aguanta (no hace falta que gane), los demás emplearán la misma receta, y de hecho es lo que está sucediendo en Yemen y en Siria, y seguramente es lo que piensan hacer los demás sátrapas de la zona. Europa ha vuelto a fallar, puesto que Estados Unidos no ha querido involucarse decididamente en el asunto de Libia. No me parece que ir por ahí bombardeando países sea la solución de nada, pero ya que se hizo lo de Libia, y que Sarkozy se presuró a liderar el ataque en plan gallito, había que hacerlo bien y rápido. Pero la cosa empezó mal porque empezó tarde, y las disputas internas en la OTAN fortalecen al régimen libio. Y ahora, en Siria se dispara a discreción contra población civil desarmada, y no pasa nada, porque el dictador de Damasco ve que Gadafi aguanta. El asunto amenaza con enquistarse en varios países d ela zona, y me pregunto si no es eso lo que prefieren los fabricantes de armas, para así seguir vendiendo armas a unos y a otro. Ah, sí, que hay bloqueos y embargos. Ya, ya, y yo me lo creo.
En este país, en el que buena parte de la población dice que el Estado debe ser laico, la Semana Santa es una de las vacaciones clásicas. No he visto que haya movimientos para suprimir estas fiestas en el calendario laboral, y resulta contradictorio puesto que tanto estas vacaciones como la Navidad y las fiestas de los santos patronos y la mil vírgenes que pueblan España son las que rigen no sólo el calendario laboral, sino la guía de las tradiciones de muchas comunidades. Aparte de la significación religiosa que puedan tener para los creyentes, estas fiestas, como otras muchas, son el referente de asuntos culturales y artísticos (es inmenso el arte que hay en las iglesias) y de tradiciones seculares que han ido conformando unas sociedades europeas en las que sin duda el cristianismo es una de sus columnas culturales. También es cierto, que con motivo de esta o aquella festividad, hay costumbres que podríamos ir desterrando, porque por mucha tradición que haya es una salvajada martirizar un toro en una vega de Valladolid, realizar encierros y espectáculos con toros en los que suele haber accidentes mortales o lanzar cabras desde los campanarios. La religión es una cosa, la tradición otra y la cultura otra, aunque, como ocurre en Semana Santa, se dan la mano.