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Juan Goytisolo, piedra angular

Con la muerte de Juan Goytisolo, desaparece uno de los más grandes intelectuales de España y de Europa. Novelista, ensayista y escritor en todas direcciones, tuvo que irse de España porque el ambiente que imperaba en España en plena dictadura lo empujó hacia Francia, e hizo de París su segunda casa, que luego ha sido Marrakech, ciudad marroquí en la que ha muerto y descansará para siempre por propia voluntad. Estamos hablando de uno de los pilares de nuestra narrativa y un pensador que incluso fue más respetado fuera de España que en su patria, que siempre fue para él una gran decepción.

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El disputado voto del señor Quevedo

El acuerdo de Nueva Canarias con el PP para apoyar los Presupuestos con el diputado 176 debe hacernos pensar en el concepto que se tiene de Canarias en La Península, especialmente en la Villa y Corte y sobre todo en los círculos políticos, económicos y periodísticos. No quiero entrar en consideraciones de ningún tipo sobre el acuerdo, pero a poco que sepamos contar veremos que se logra un beneficio tangible para muchos quevedo 22.JPGcanarios, pues solo en las subvenciones al transporte hablamos de más de siete millones de billetes interinsulares cada año. Y poco ha sido, porque se han quedado en el camino asuntos tan importantes como las dependencias, que la prensa peninsular tilda de mercadeo y nosotros llamamos necesidad social, que en Canarias es un clamor.
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Los sin nombre de Santiago Gil

Pocas veces nos encontramos con un narrador tan definido en su manera de escribir como Santiago Gil. Cierto es que eso que llaman estilo hace reconocible la escritura de cada uno cuando alcanza su propia voz, pero en el caso de Santiago las constantes se repiten de forma casi matemática y se ponen a funcionar sus tres signos de identidad fundamentales que ya he resaltado más de una vez: es un escritor en espiral, es un observador que en el mar de la vida ocupa un submarino siempre con el periscopio en servicio, es un navegante que conoce su destino pero ignora la ruta y se orienta por los vientos y las corrientes del ritmo de su prosa. No puede evitarlo; la historia va contándose sola porque se ha ido almacenando en el disco duro de lo cotidiano que Santiago Gil convierte en materia novelable.

fsgil.JPGDespués del resultado colosal de su anterior novela, La costa de los ausentes, que es un punto de inflexión en su obra, un intento logrado de cerrar uno de los muchos y fructíferos círculos que tiene el autor, vuelve ahora con Gracias por el tiempo, una novela corta que aparentemente solo pretende mostrar el desgarro social y humano que genera la desigualdad y que se ha multiplicado después de este nuevo «crack» programado de 2008 y que se alarga a conciencia y con regodeo. Continuar leyendo «Los sin nombre de Santiago Gil»