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TIEMPO LÍQUIDO. Brevedad importante. (02/06/2020).

 

Hoy he tenido un día algo ajetreado porque he tenido que hacer varias cosas en la calle, y ahora todo es muy lento porque  hay que guardar turnos y distancias. Así que he tenido ocasión de encontrarme casualmente con algunas personas amigas, y de un golpe cruzamos palabras José Luis Correa, Elizabeth López y Frank González. Cada cual iba a sus cosas pero resultó muy agradable ver a amigos que hace tiempo que no tienes cerca.

Supongo que, poco a poco, estos encuentros serán más frecuentes, y cuando se cree el hábito de vivir un mundo con mascarillas y distancia se convertirá en habitual. Pero ahora, al principio, resulta muy emocionante, y ver cómo se buscan las mejores palabras de ánimo para ayudar entre todos s mentalizarnos en esta nueva situación. Perdonen la brevedad, pero no quería dejar pasar este día sin aparecer por mi muro para contarles cosas que en cualquier tiempo son cotidianas pero que ahora son importantes.

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Combinar hechos y mensajes

 

El pasado fin de semana fue Día de Canarias. Es una fecha artificial, como todas, que se ha vuelto tradicional con el paso del tiempo, porque Canarias es una idea compuesta por el sentimiento de unas personas que habitan un bello archipiélago, y ahora estamos atravesando un momento de incertidumbre que poco tiene que ver con celebraciones. Esa es la paradoja de unas jornadas que debieran ser festivas, pero que hoy son más voluntarismo que alegría. En circunstancias tan especialmente duras, sería prepotente por mi parte enjuiciar decisiones del Gobierno de Canarias. Lo sí es seguro es que en estos momentos habría que reforzar la unidad de todas las fuerzas políticas y la eficacia para afrontar los tiempos complicados que se avecinan. También debo suponer que los responsables políticos lo saben y que obrarán en consecuencia.

Estamos en una etapa que llaman desescalada. Quienes ignoramos todo sobre epidemiología, nos limitamos a seguir directrices, porque suponemos que se hace lo que se tiene que hacer. Lo mismo que nos sorprendió la paralización total cuando se decretó el primer Estado de Alarma, ahora nos resulta extraño que, de pronto, ser reúnan las familias, cuando hace unas semanas había que distanciarse de las personas mayores. Paseo por las calles y veo grupos de amigos o familiares alrededor de una mesa, y tengo una sensación  rara. Es como si de pronto la gente sintiera que el virus ya no es peligroso, y creo que hay que insistir en que la pandemia no ha acabado.

Llegan varios mensajes al mismo tiempo. Por un lado, se sigue advirtiendo sobre las medidas de seguridad que hay que tomar tanto de forma individual como en los trabajos, los transportes o los establecimientos que abren al público en cualquier sector. Por otro se habla de la vuelta a nueva normalidad, actividades deportivas y hasta baños en la playa, y ves imágenes en las que se contradicen esas advertencias sobre la seguridad. Quiero suponer que esos disparates que  nos muestran los medios son las excepciones, pero al mismo tiempo pienso que a algo tan peligroso como el covid19 no se le puede dar la más mínima ventaja. Y los dirigentes políticos y las grandes voces empresariales hablan de abrir fronteras en julio. Lo que me resulta sorprendente es que hay peticiones de reservas hoteleras, lo cual está muy bien. A lo mejor es que hay que perderle el miedo al virus, lo cual no significa que bajemos la guardia, porque no podemos escondernos siempre. Esos son los variados mensajes que se entrecruzan, y deseo que sepamos tener el pulso, la valentía y la paciencia para conjugarlos.

Así que este Día de Canarias no se nos va a olvidar, por lo mismo que quedarán marcadas las fechas que en 2020 significan algo importante para nosotros: la romería del Pino, La Rama, las Fiestas Lustrales, las Fiestas Fundacionales de Las Palmas. Precisamente por su ausencia, las ediciones de 2020 de estos eventos van a significar en nuestra memoria de futuro el recuerdo de un tiempo en el que tuvimos  -tenemos- que ser valientes, solidarios y rigurosos. Espero y deseo que esas sonrisas que se adivinan cada día más bajo las mascarillas nos lleven a un futuro  que más temprano que tarde sea un recuerdo, en el que nunca debemos olvidar el sufrimiento y sobre todo las vidas que han quedado en el camino. Buena semana.

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TIEMPO LÍQUIDO. Novedades. (31/05/2020).

 

Esta mañana, durante el paseo, volvimos a ver a nuestra sobrina Mónica y a la pequeña Valentina, pero esta vez se invirtieron los papeles porque éramos nosotros los que estábamos en la calle y ellas en el balcón, acompañadas de Juan, padre y abuelo respectivamente. Desde Tenerife nos llegó la noticia de que a mi hijo su esposa le había cortado el pelo, después de varios meses y sin moverse de casa. Un corte perfecto, según documentan las fotos.

La tarde fue hora de ventanas, tras un toque de Octavio. Durante el confinamiento, la ventana de mi casa se convirtió en la vía de comunicación con personas que apenas conocía de vista y que ahora son especiales. Como cada día nos veíamos a las siete de la tarde y el domingo anterior dejó de realizarse esa cita diaria, acordamos vernos al menos una vez a la semana, los domingos a las siete. Pero hoy nos despistamos y solo Mapi compareció, y al ver que no había nadie volvió a cerrar la ventana. Pero a las siete y media estábamos otra vez hablando cara a cara, aunque ya la calle no está tan solitaria como hace unas semanas.

Mientras hablábamos, llegó Angie de la playa, con cara de felicidad y salitre en la mirada. Ana se había quedado dormida en una siesta tardía pero se sumó al escucharnos hablar con Katy y Octavio. Los niños Diego y Sofía fueron de nuevo el centro de atención, y hasta compareció la gata Luna. Los demás hablamos de las cosas que habíamos hecho en estos días. Sofía empezaba a estar “ruidosa” porque llegaba su hora del baño y la cena, y proclamaba a los cuatro vientos su amor por las lentejas. Al hacer recuento, veo que hoy ha sido un día con novedades.