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DIARIO DESPUÉS DE LA CUARENTENA (FASE I) Jornada 59: Una de cal y otra de arena. (12/05/2020).

 

La fase de desescalada real sí que está teniendo lugar en el edificio de enfrente. Ayer comenzaron a desmontar los andamios por la parte superior y fueron bajando poco a poco. Llegaron hacia la mitad, y supongo que hoy o tal vez mañana ya esté toda la fachada del edificio libre de obstáculos visuales. Es verdad que las ventanas de Sofía y su familia ya están libres para verlas desde mi casa. Ese edificio que es como una representación contemporánea de La ventana indiscreta de Hitchcock es mi memoria de la cuarentena. Por eso he puesto tres momentos del día para que se vea cómo han ido desapareciendo los andamios, aunque aún queda la mitad.

La conversación posterior del vecindario tuvo como tema central el comienzo de la Fase 1. Había cierta desazón entre mis vecinas (Octavio, el padre de Sofía, no estaba hoy porque se ha incorporado al trabajo), porque se comentaba que tal vez no se estaban cumpliendo las medidas necesarias para ir con paso firme en esa fase. Desde luego, estábamos muy preocupados por el avión que voló de Madrid a Gran Canaria sin cumplir las normas, aunque hay otra versión del hecho. A eso se añadió la noticia de un vuelo de Dallas a Madrid que no tuvo ningún control. Estas cosas preocupan, porque si no se hacen las cosas bien puede ocurrirnos como en otros lugares, donde ha habido que dar pasos atrás.

Pudimos ver plenamente a Sofía y a Diego, acompañados de su madre, que no daba abasto porque, como dije, ayer estaba sola con los dos niños. La buena nueva es que los pintores le devolvieron a Sofía la maraca que ayer se le cayó al andamio, y que la niña se despachó a gusto llamando por el nombre a cada persona con la que quería hablar: Se hizo la remolona cuando llegó la hora de retirarse, porque ahora le ha dado por el palique, pero entre sus pocos años y la distancia, a veces cuesta entenderla, y vemos a Katy, su madre, haciendo de traductora. Esperemos que nuestros temores sean infundados, porque hoy ha habido una de cal y otra de arena. Buen día.

Y PARA ABUNDAR, HOY ES DÍA DE LAS ENFERMERAS Y ENFERMEROS. GRACIAS.

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DIARIO DESPUÉS DE LA CUARENTENA (FASE I) Jornada 58: Libros y maracas. (11/05/2020).

 

Como hoy entramos en la Fase 1 del desconfinamiento, he hecho una variación en el título de este diario. No sería exacto llamar cuarentena a algo que ya no lo es, y aunque vamos con todas las precauciones que nos recomiendan, hemos entrado en un período en el que el mundo en el que nos movemos puede rebasar nuestra propia casa. Por lo tanto, creo que hemos de tratar de poner de nuestra parte, tanto en disciplina como en ánimo, para de esta manera ir saliendo de la situación, y recuperar los espacios físicos que hasta ahora nos estaban vedados. Si queremos que esta sociedad respire, no olvidemos los pequeños comercios de nuestro barrio, la panadería de la esquina, el estanco de toda la vida, y dar preferencia a los productos de la tierra para que el sector primario pueda vender sus productos. Cuando vayamos a las terrazas, no sería bueno que se ocupe una mesa durante horas con dos cafés. Seamos generosos y solidarios con la terraza que ha abierto y con la gente que también quiere su consumición. Pensemos en los pequeños, los gigantes ya se las apañan muy bien, que siempre tienen recursos.

Como consecuencia de este episodio, ha cambiado la manera de acercarnos a las personas y a los espacios, que también forman parte de nuestra vida. Tenemos la sensación de que se no hemos podido celebrar con normalidad el cumpleaños de Galdós, que fue ayer, aunque virtualmente hubo intervenciones de muchas personas de la cultura y la sociedad recordando a nuestro paisano. Coincide también en estos días la edición electrónica realizada por ATTK de El imposible amor, que Santiago Gil ha llamado nouvelle, y que tiene en la mente a ese Madrid que es también una memoria del autor y que cuenta los obstáculos de una pareja de enamorados separada en una ciudad parcelada por el confinamiento, palabra que aparece también cuando se habla del destierro de cuatro meses en Fuerteventura de Unamuno, cuyos sonetos han pasado también estos días por mis manos.

Tenemos que tomar estas nuevas etapas con responsabilidad pero también echar mano del sentido del humor, porque incluso cuando lleguemos a eso que llaman nueva normalidad vemos que tiene mucho de nueva pero muy poco de normalidad, palabra que aplicamos al tipo de vida que hemos hecho siempre. Pero hay que seguir, porque es necesario ir avanzando, siempre con la alerta de hacerlo bien. Ayer por la tarde, como siempre, salimos a vernos las caras, y como tardé un poco Sofía me llamó. Pasa lista, es la jefa, aunque ayer Diego logró quitarle una de las maracas, que salió volando por la ventana y se paró en uno de los andamios. Supongo que hoy los pintores se la devolverán. Buena semana.

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DIARIO DE CUARENTENA. Jornada 57: Fachadas y caretos. (10/05/2020).

 

El edificio de enfrente, donde cada tarde se han fortalecido relaciones humanas y han nacido otras, parece que ya está pintado del todo. A pesar de sábado, ayer estuvieron los pintores dando la última mano y ajustando detalles de la fachada. Ha dejado de ser la casa tigre y ya solo falta que  retiren los andamios y podamos tener una vista sin obstáculos de las ventanas por las que se nos han colado en el corazón muchas personas, especialmente los dos niños. Eso le ha sucedido a algunos edificios que estaban en reformas, y el andamiaje es como una segunda capa. En otros casos ha sido peor, porque las fachadas estaban cubiertas por seguridad con una especie de cortina plástica.

Ayer fui a cortarme el pelo. Me hice una foto, la colgué en Facebook y ahora es mi perfil de WhatsApp, por si algún amigo quiere ver cómo ha quedado el careto después de ir a la peluquería. La verdad es que me sentí seguro, con Alberto, mi peluquero, que sucede a su padre, Pepe, ya jubilado, y que se convirtió en una institución en la esquinita de las calles Perojo y Cebrián. Las medidas de seguridad resultan algo engorrosas, como ocurre con todo porque estamos defendiéndonos de un enemigo invisible. Hay que hacerlo si queremos seguir avanzando.

Ayer volvimos a mostrar globos a Sofía y Diego. Como siempre, es un regalo su sonrisa de agradecimiento. Sofía se olvidó de su perro de madera y retornó con sus maracas rojas y verdes, saludando a cuantas personas se asoman, porque es admirable la memoria que tiene para los nombres. Mi compañera la pudo ver por la mañana, mientras paseaba con su padre, y me cuenta que es un comino, que le hablaba desde la acera. Así que es un tiempo esperanzado y expectante, porque no acabamos de fiarnos de esa minoría a la que todo esto debe parecerle un juego. Y no lo es. Menos mal que Sofía y Diego dan esperanza. Buen domingo.

Por cierto, hoy es el 177 aniversario del nacimiento de Galdós, hay actividades todo el día en las páginas del Ayuntamiento, el Cabildo y la Casa Museo Pérez Galdós.