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DIARIO DESPUÉS DE LA CUARENTENA (FASE I) Jornada 61: Un mundo raro (14/05/2020).

 

Estamos en un momento que no sé cómo calificar, porque, con esto de las fases, da la impresión de que mucha gente piensa que el virus se ha ido. Pero siguen doliendo los muertos, más allá de lo que estadísticamente representen. Y eso no hay que olvidarlo, por respeto y por prevención. Esta semana he tenido que hacer salidas imprescindibles, y también he realizado varios paseos con mi compañera. A partir de las 8 de la tarde se ha puesto desagradable, aunque en esas otras salidas he podido aprovechar el sol de mediodía. Me protejo con una pantalla facial transparente, a la que añado una mascarilla. En mis recorridos no he encontrado aglomeraciones, y claro, procuro ir siempre por zonas en las que no haya posibilidad de que nadie se me acerque. Me he cruzado con algunas personas conocidas, pero nos hemos limitado a saludar desde la distancia. Y, claro, cumplo todos los protocolos al regreso. Supongo que acabaremos acostumbrándonos a esta manera tan rígida de salir a la calle, pero ahora mismo a mí me causa tristeza, porque el peligro está en la gente, algo que nunca imaginé que sucedería. Un mundo raro, como en la canción de José Alfredo Jiménez.

Luego viene la confusión que se genera al no haber directrices claras en algunos asuntos. Que si son o no obligatorias las mascarillas y en qué situaciones, que si hay quien dice que los guantes son armas de doble filo porque pueden convertirse en agentes contaminantes, y menos mal que hay acuerdo en que es necesario el frecuente lavado de manos y el uso de gel hidroalcohólico. Y hablando de alcohol, inconseguible en farmacias y supermercados, pero ayer encontré una botella de un litro en una farmacia de uno de mis recorridos. La verdad es que no recuerdo cuál era antes el precio normal, pero me cuentan que 15 euros por un litro de alcohol es caro. Debe ser lo de la ley de la oferta y la demanda, pero se supone que en estas circunstancias los elementos necesarios estarían controlados.

Ya el edificio de enfrente está sin andamios y perfectamente terminado de pintar. A las siete de la tarde siguen las personas habituales, pero ya no sabemos  si al estar en otra fase de desconfinamiento se sigue aplaudiendo. Pero nos vemos las caras, hablamos y Sofía sigue presidiendo,  seguida muy de cerca por Diego. Hoy estaba Angie, que no tenía turno, Sofía descubrió que en la ventana del piso que está encima del nuestro se asoma un gato gris, del que la niña exigió inmediatamente el nombre. Siguió insistiendo pero no pudimos decirle cómo se llama porque no lo sabemos. Pero se conformó con que le mostrara a Luna, la gata de peluche. Buen día.

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DIARIO DESPUÉS DE LA CUARENTENA (FASE I) Jornada 60: Brindis en el cumpleaños del poeta. (13/05/2020).

 

Voy encima de dos desasosiegos

y aún tinto en cada mano un todavía.

(Juan Jiménez, 1940-2019).

Hasta hace dos años, cada día 13 de mayo teníamos una cita, fuese a mediodía o al atardecer, con el poeta Juan Jiménez y su esposa María Castro.  Nos reuníamos porque era el cumpleaños del poeta, y desde que nos conocimos personalmente en los años noventa, era una tradición que esa cita tuviera lugar en el cumpleaños de cada uno de los cuatro. Celebrábamos la amistad. El 13 de mayo el poeta cumplía años, hasta que en 2019 ya no hubo brindis porque él había emprendido su último viaje en enero. Hoy cumpliría 80 años, el poeta del Sur, una de las voces más recias y más auténticas de esta tierra, que marcó siempre un Itinerario en contra.

Por ello quiero que hoy sea la memoria del poeta la que llene este diario. Juan Jiménez era un hombre crítico y observador, y nunca sabremos qué habría dicho de esta pandemia que ha cambiado muchas cosas en el mundo y en nosotros. El problema es que todavía no sabemos exactamente cuáles, y tal vez Juan habría tenido una idea sobre el futuro, o tal vez no, porque era un hombre fieramente humano, como cantó aquel otro poeta. En estos tiempos confusos echamos de menos a nuestros seres queridos que siguen con nosotros, pero también a los que ya no están, padres, madres, amigos  que partieron y ya tienen todas las respuestas. Lo mismo que hace tres días recordábamos la fecha de nacimiento de Galdós, hoy quiero evocar los 80 años del gran poeta Juan Jiménez, nuestro amigo, y aunque no esté, brindaré por su memoria eterna de la poesía y de la amistad.

A pesar de que ayer fue Día de la Enfermería, no noté un especial entusiasmo en los aplausos, al menos por mi zona. Comparecieron todos, menos Octavio, que supongo que a partir de ahora solo lo hará en días no laborables. Angie, la enfermera, dormía para recuperarse del cansancio de su turno, esta vez en Urgencias. Por supuesto, Sofía y Diego estaban con su madre, pero la niña estaba molesta porque no le gustó que se le acabara el paseo callejero. Luego entabló su diálogo habitual y esta vez saludó a nuestra gata de peluche, que, mira por donde, gracias a la niña se llama Luna, dice Sofía que como una tía suya. Al menos ha asumido que es una gata, no un perro. Buen miércoles.

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Reconstruir el cuerpo y el alma

 

La cultura es el alma de los pueblos, y se manifiesta de distintas formas, desde la lectura recóndita de un poema hasta un espectáculo grandioso para miles de personas. Las maneras evolucionan con los tiempos, y nada tiene que ver una función de teatro o ballet ahora con las del siglo XIX, porque eran otros el ritmo de vida y la estructura social. Y eso nada tiene que ver con que el Hamlet de hace doscientos años fuese el mismo de ahora, es el modo en que llega a la gente.

 

Hay mucha diferencia en cómo vemos el cine a cómo le veíamos hace tan solo unas décadas, o la circulación de la música, los libros y el arte en general. Pero a todo hay que aprender, y ese aprendizaje va con los cambios paulatinos, pues antes se hacía cola en taquilla para sacar una entrada y ahora la compras por internet, y con los libros pasa lo mismo. Ha sido y sigue siendo un proceso que nunca termina porque todo es cambio. Lo que ha variado de golpe es el tiempo de implantación.

Con motivo de este episodio que vivimos y que ya no sé ni cómo llamar, de pronto la cultura ha tenido que valerse de soportes y medios que ya existían pero que se usaban de una forma moderada; siempre que era posible el cara a cara, se mantenía como el modo más extendido e importante de  comunicación.  No varía demasiado un debate presencial de otro por videoconferencia entre personalidades significadas. Pero eso funcionaba más bien entre especialistas e iniciados. Porque lo que llamamos el gran público accedía menos, salvo la música pop –que también es cultura- que se ha aliado hace tiempo con las nuevas tecnologías de las que son grandes conocedoras y consumidoras las generaciones más jóvenes.

Y ahora la cultura virtual ocupa un gran espacio, que es gigantesco comparado con solo hace dos meses. Ese calor cercano ha tenido que esperar mejor ocasión. Así, grandes hechos culturales que iban a ser importantes en sus ámbitos de implantación, han quedado reducidos a lo que puede hacerse a través de las redes, que es mucho. Seguramente el camino era ese, pero íbamos recorriéndolo a su paso, y ahora todo sucede de golpe. Así tendremos que celebrar el centenario de la muerte de Galdós (el domingo también hubo celebraciones en la red con motivo del 177 aniversario de su nacimiento), o los centenarios de Miguel Delibes, el poeta Pedro Lezcano o el pintor Antonio Padrón. Incluso, hechos más puntuales como el 80 aniversario del nacimiento del poeta Juan Jiménez (fallecido el año pasado), que será mañana, 13 de mayo, queda en el recordatorio y la lectura de algunos de sus poemas por voces amigas a través de la red.

Sabemos que ahora nos atenaza un gran problema sanitario que desemboca, además en otro económico. Hemos de salvar vidas y reconstruir la economía dando prioridad a la ciencia y los servicios públicos. Ante eso, la cultura parece cosa menor. Pero no lo es, porque si ya se dijo que es el alma de los pueblos, esa reconstrucción ha de ser también cultural, porque si no es así tendremos una sociedad sin alma, robotizada. Si queremos que ese mundo del futuro sea humano y merezca la pena ser vivido, habrá que contar con la cultura, con toda. Ese es otro desafío que tenemos que afrontar. Cuídense y cuiden de los demás, seamos responsables en las fases de desconfinamiento y así podremos pensar en el cuerpo y en el alma de ese mundo que nos viene ahora, que ya está aquí. Buena semana.