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DIARIO DESPUÉS DE LA CUARENTENA (FASE I) Jornada 58: Libros y maracas. (11/05/2020).

 

Como hoy entramos en la Fase 1 del desconfinamiento, he hecho una variación en el título de este diario. No sería exacto llamar cuarentena a algo que ya no lo es, y aunque vamos con todas las precauciones que nos recomiendan, hemos entrado en un período en el que el mundo en el que nos movemos puede rebasar nuestra propia casa. Por lo tanto, creo que hemos de tratar de poner de nuestra parte, tanto en disciplina como en ánimo, para de esta manera ir saliendo de la situación, y recuperar los espacios físicos que hasta ahora nos estaban vedados. Si queremos que esta sociedad respire, no olvidemos los pequeños comercios de nuestro barrio, la panadería de la esquina, el estanco de toda la vida, y dar preferencia a los productos de la tierra para que el sector primario pueda vender sus productos. Cuando vayamos a las terrazas, no sería bueno que se ocupe una mesa durante horas con dos cafés. Seamos generosos y solidarios con la terraza que ha abierto y con la gente que también quiere su consumición. Pensemos en los pequeños, los gigantes ya se las apañan muy bien, que siempre tienen recursos.

Como consecuencia de este episodio, ha cambiado la manera de acercarnos a las personas y a los espacios, que también forman parte de nuestra vida. Tenemos la sensación de que se no hemos podido celebrar con normalidad el cumpleaños de Galdós, que fue ayer, aunque virtualmente hubo intervenciones de muchas personas de la cultura y la sociedad recordando a nuestro paisano. Coincide también en estos días la edición electrónica realizada por ATTK de El imposible amor, que Santiago Gil ha llamado nouvelle, y que tiene en la mente a ese Madrid que es también una memoria del autor y que cuenta los obstáculos de una pareja de enamorados separada en una ciudad parcelada por el confinamiento, palabra que aparece también cuando se habla del destierro de cuatro meses en Fuerteventura de Unamuno, cuyos sonetos han pasado también estos días por mis manos.

Tenemos que tomar estas nuevas etapas con responsabilidad pero también echar mano del sentido del humor, porque incluso cuando lleguemos a eso que llaman nueva normalidad vemos que tiene mucho de nueva pero muy poco de normalidad, palabra que aplicamos al tipo de vida que hemos hecho siempre. Pero hay que seguir, porque es necesario ir avanzando, siempre con la alerta de hacerlo bien. Ayer por la tarde, como siempre, salimos a vernos las caras, y como tardé un poco Sofía me llamó. Pasa lista, es la jefa, aunque ayer Diego logró quitarle una de las maracas, que salió volando por la ventana y se paró en uno de los andamios. Supongo que hoy los pintores se la devolverán. Buena semana.

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DIARIO DE CUARENTENA. Jornada 57: Fachadas y caretos. (10/05/2020).

 

El edificio de enfrente, donde cada tarde se han fortalecido relaciones humanas y han nacido otras, parece que ya está pintado del todo. A pesar de sábado, ayer estuvieron los pintores dando la última mano y ajustando detalles de la fachada. Ha dejado de ser la casa tigre y ya solo falta que  retiren los andamios y podamos tener una vista sin obstáculos de las ventanas por las que se nos han colado en el corazón muchas personas, especialmente los dos niños. Eso le ha sucedido a algunos edificios que estaban en reformas, y el andamiaje es como una segunda capa. En otros casos ha sido peor, porque las fachadas estaban cubiertas por seguridad con una especie de cortina plástica.

Ayer fui a cortarme el pelo. Me hice una foto, la colgué en Facebook y ahora es mi perfil de WhatsApp, por si algún amigo quiere ver cómo ha quedado el careto después de ir a la peluquería. La verdad es que me sentí seguro, con Alberto, mi peluquero, que sucede a su padre, Pepe, ya jubilado, y que se convirtió en una institución en la esquinita de las calles Perojo y Cebrián. Las medidas de seguridad resultan algo engorrosas, como ocurre con todo porque estamos defendiéndonos de un enemigo invisible. Hay que hacerlo si queremos seguir avanzando.

Ayer volvimos a mostrar globos a Sofía y Diego. Como siempre, es un regalo su sonrisa de agradecimiento. Sofía se olvidó de su perro de madera y retornó con sus maracas rojas y verdes, saludando a cuantas personas se asoman, porque es admirable la memoria que tiene para los nombres. Mi compañera la pudo ver por la mañana, mientras paseaba con su padre, y me cuenta que es un comino, que le hablaba desde la acera. Así que es un tiempo esperanzado y expectante, porque no acabamos de fiarnos de esa minoría a la que todo esto debe parecerle un juego. Y no lo es. Menos mal que Sofía y Diego dan esperanza. Buen domingo.

Por cierto, hoy es el 177 aniversario del nacimiento de Galdós, hay actividades todo el día en las páginas del Ayuntamiento, el Cabildo y la Casa Museo Pérez Galdós.

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DIARIO DE CUARENTENA. Jornada 56: Acuarelas y perros. (09/05/2020).

 

Ayer se decidieron las zonas que pasan a la fase 1 de desconfinamiento. Como suele ocurrir en asuntos tan difusos, nunca llueve a gusto de todos, porque Madrid ha quedado fuera, y me temo una reacción en masa contra el gobierno. Poco importa que no cumpla los criterios sanitarios exigidos, porque por lo visto pesa más el factor económico, porque antes había dimitido la Consejera de Sanidad y la presidenta madrileña solicitó la fase 1 después de una reunión con empresarios, según sus propias palabras. Esto es una montaña rusa, y mientras por un lado se habla de nuevos rebrotes, he leído en prensa que los japoneses dicen haber conseguido un medicamento que es capaz de evitar el contagio y detener la infección. Ojalá esas noticias positivas cristalicen en realidades, porque el mundo necesita salir de esta locura.

Durante los días de encierro, hay personas que han conseguido dar rienda suelta a su vena artística. Ana Salgado es una de mis vecinas y amigas del otro lado de la calle; su nombre no debe serles ajeno por su vinculación con el arte y la apuesta por la naturaleza. Ha pintado una serie de acuarelas, algunas de las cuales me ha hecho llegar por medios tecnológicos. Aparte de su belleza, la curiosidad es que los colores se consiguen con productos propios de nuestra tierra, tintes naturales de cochinilla, tuno indio, azafrán, café y vino (los tres canarios), codeso, parrilla y otros elementos naturales que son capaces de generar el espléndido colorido que queda reflejado en sus pinturas.

Cuando ayer salió Sofía, lo hizo acompañada de toda su familia, a la que añadió el perro, que acompañó los aplausos con sus ladridos, y otro perro de madera en las manos. Uno de los canes se llama Toba, lo que no tengo claro es si ese nombre corresponde al de verdad o al de madera. Como tiene costumbre de que le mostremos cosas, para corresponder al perro tuvimos que presentarle un gato blanco de peluche, del que Sofía reclamó el nombre y la llamamos Luna, por lo que automáticamente se transformó en gata, pero Sofía seguía empeñada en que era un perro. Y si Sofía quiere que la gata se convierta en perro, hágase. No vamos a estar regateando ilusión a una niña que tanto no ayuda con su presencia. Buen día.