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TIEMPO LÍQUIDO.  Santa Rita. (22/05/2020)

 

Un amigo me ha dicho que hay que poner un corazón verde en la ventana para valorar lo público. Está claro que tenemos que cotizar al alza lo que nos es común y porque lo pagamos con nuestros impuestos.  Al ver en el calendario que hoy es Santa Rita, me ha venido a la memoria la voz de la abuela que decía que la de Casia era la abogada de lo imposible. Por lo pronto, ya se ha resuelto lo de la gota (muchas gotas, demasiadas) del grifo de la ducha, un asunto que me ha tenido en danza bastantes días. No sé si porque a la tercera va la vencida o porque era Santa Rita, el fontanero hoy trajo la gomilla justa para que quedara perfecto. Así que, una preocupación menos, que ya casi tenía el carnet profesional para abrir y cerrar llaves de paso.

Ya se han decidido los territorios que cambian de fase; como se esperaba, toda las islas pasan a la Fase 2 (ya lo estaban las tres más pequeñas desde el día 18).  Por lo que leo, deduzco que va a haber bastante actividad, pues los porcentajes de ocupación se han subido más allá del 30% del que se hablaba al principio. Espero que sea para bien, por la economía y por sacar del agobio a muchas personas que lo esperaban.  Creo que no sobra insistir en que cada uno de nosotros debe cumplir con las recomendaciones, y entre la incertidumbre y la esperanza iniciamos una nueva etapa.

Esta mañana, mi compañera pudo ver en la calle a Mapi, nuestra vecina, aunque tuvieron que esforzarse porque con mascarillas y gafas oscuras la identificación es complicada. También se encontró a Sofía, Diego y sus padres. Con las distancias reglamentarias, pudieron hablar cara a cara, y según ella, nuestra visión de los niños se quedaba corta. El natural son más guapos. La conversación duró poquito porque a Diego no le gusta que su padre se detenga, quiere movimiento, que para eso se llaman paseos. Luego, mi hijo nos envió una foto de la perrita jugando en la azotea, y mi farmacéutica me ha llamado porque le ha llegado alcohol y a precio justo. A ver si esto también tiene que ver con Santa Rita.

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TIEMPO LÍQUIDO.  Dos dedos de frente. (21/05/2020)

 

Desde que comenzó el Estado de Alarma, he procurado estar a dieta de información; mejor dicho, estoy al tanto de lo esencial pero no pierdo un minuto en las politiquerías de los representantes de los ciudadanos, que siguen a lo suyo como si no estuviésemos en una situación muy complicada. Nadie con dos dedos de frente entiende esos posicionamientos que, lejos de crear la necesaria sensación de firmeza y unidad, lo que hacen es crear tensiones y a veces algo más. Y en esto pocos se salvan, porque tampoco se entienden algunos movimientos de los partidos que conforman el gobierno, como ese pacto con sordina de ayer última hora para lograr una abstención que era innecesaria. Alguien tendrá que retratarse ente tales torpezas, porque no solo tenemos una crisis sanitaria que superar sino una economía que reconstruir, y ahí hacen falta todas las manos, todos los sectores, todas las voluntades. Esta gente parece estar en una dimensión que no se corresponde con el sentir mayoritario de la población, y que, como yo, casi nadie entiende.

Desde el punto de vista doméstico, hace una semana que se estropeó el grifo de la ducha. Vino el fontanero pero quedó una gota malaya en una de las roscas. Hoy volvió, con una supuesta gomilla especial y en principio parecía que quedó perfecto, pero al cabo de unos minutos, cuando ya el fontanero estaba lejos, salía otra vez la gota, pero esta vez con más abundancia. Así que esa gotita hará que vuelva mañana el fontanero y mientras tanto cierro la llave de paso salvo en los momentos en que funciona la lavadora, hay duchas o es la hora de fregar. Al final no es tanta el agua que se pierde, porque cae en un barreño que se aprovecha, pero es incómodo. A ver si se soluciona de una vez, lo del grifo y lo otro.

Lo más agradable sucedió al final del día. El padre de Sofía nos envió un audio en el que la niña habla de nosotros, y cuenta con que la gata blanca de peluche se va ir con ella “cuando se vaya el bichito”. La gata en cuestión no es nuestra, es un regalo infantil para mi hijo, y está en su habitación aunque él ahora vive en Tenerife, pero Sofía recibirá una gata blanca que se llamará Luna.  Eso seguro.

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TIEMPO LÍQUIDO.  Mi padre. (20/05/2020)

 

Esta tarde mi compañera y yo fuimos a ver a mi padre, que vive en otra parte de la ciudad con mi hermana. Nos vimos con todas las precauciones, porque es muy mayor y hay que tener mucho cuidado. Con todo lo que ha visto en su ya nonagenaria existencia, no sale de su asombro. Lo que nos pasa a todos, este es un escenario que nunca llegamos a imaginar. En los momentos más duros de la Guerra Fría, podíamos esperar un estallido nuclear o alguna hecatombe capaz de partir el planeta en dos, pero no algo tan sinuoso y laberíntico. Eso se lee en su mirada, y lo expresa continuamente cuando hablamos por teléfono. Me parece muy injusto que en su ancianidad tenga que vivir esta zozobra.

Fue importante verlo (y a mi hermana), y comprobar que el mar que siempre aparece como fondo del paisaje desde la azotea sigue allí, tan hermoso como siempre. Conducir por la ciudad también fue una sensación nueva, pero volver a hablar cara a cara con mi padre fue algo especial, como si hubieran pasado muchos años. Se mide el tiempo en nuestra cabeza de formas distintas según las circunstancias. Pero es esperanzador que pronto podamos hacer algunas cosas de las que hacíamos antes, aunque sea de manera distinta. Si dicen que la vida es cambio, vamos bien servidos. Es una forma positiva de verlo.