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Bárcenas y los euromillones


zzz26170082_n[1].jpgLa secuencia del proceso contra Bárcenas es muy parecido a la quiniela primitiva, la bonoloto y, en este caso, por lo del dinero en Suiza, a la del euromillón. Primero eran diez millones, luego se convirtieron en veintidós, ahora va por treinta y ocho y no podemos estar seguros de que el bote no siga acumulándose. En cada paso, en cada declaración, en cada exclusiva mediática aparecen nuevos millones y la cifra se va hinchando como la del sorteo del gordo de la primitiva. De vez en cuando, en la lotería real, hay un elegido de la fortuna y se lleva toda la recaudación de semanas e incluso meses, y vuelta a empezar, poniendo botes uno encima de otro; en el caso Bárcenas, uno tiene miedo de que un papel a destiempo, cualquier actuación que contraviene una ley de la que ya nadie se acordaba o un error estúpido hagan que ese dinero se volatilice y todo quede en nada, y así ni bote ni premio, ni millones. Con lo de Urdangarín ocurre algo parecido, e incluso con la trama Gürtel, van y vienen cifras, cobros ilegales, facturas extrañas y al final puede ocurrir que sea la palabra de uno contra la de otro, y nadie cobrará el premio (en este caso el castigo) porque no está claro que el boleto sea correcto. Y en este momento de crisis económica, resulta que vivimos la fanfarria indecente de esa lotería corrupta que no sabemos si finalmente se cobrará.

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¿Transparencia para quién?

zzhumphrf-karsh6[1].jpgHoy hablaré solo de un hecho que es en sí mismo un declaración de principios de esto que quieren vendernos por democracia (*): en el borrador de la ley de Transparencia económica enviado por el Gobierno al Parlamento, quedan fuera de esa ley la Casa Real, los partidos políticos, los sindicatos y el Banco de España. Si algunos de los focos de corruppción más evidente quedan fuera, ¿para qué la ley? Se cumple otra vez la sentencia de El Gatopardo de Lampedusa «cambiar algo para que todo siga igual». Es como si se hiciera una ley de Tráfico que no se ocupase de los turismos particulares, las vehículos de pasajeros y los camiones. Solo se aplicaría a las motos y a los peatones. Eso es cinismo, y no el humo del cigarro de Bogart en El sueño eterno. Está claro, España es diferente.

NOTA IMPORTANTE:

Para que no se me malinterprete, la alternativa a la democracia es la dictadura, que es corrupta en su propio origen. Por lo tanto, mis críticas a esta democracia son precisamente porque entiendo que es con transparencia como se contruye una verdadera convivencia democrática, y quienes tienen la obligación de velar por ella están dilapidándola.
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(Aunque no tiene que ver con lo que hablo -o sí-, propongo el enlace con este post del blog de Miky Ayala en Canarias7).

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¿Quién es Maquiavelo?

zzSanti_di_Tito[1].jpgLo he dicho más de una vez, pero debo hacer notar que nuestro dirigentes han leído muy mal El Príncipe de Maquiavelo. Decía el autor florentino que el Príncipe (tradúzcase por dirigente) debe mostrar siempre un ánimo distinto al de sus allegados y que así se transmita al pueblo. Cuando todo el mundo está nervioso, el Príncipe se ha de mostrar sereno; si hay desánimo entre los suyos, él debe arengarlos con brío; si su gente está envalentonada, él ha de ser prudente y comedido. Y todo esto porque, al estar de ánimo distinto, todos piensan que él sabe lo que hay que hacer, y en esa confianza se suelen conseguir los objetivos. Está claro por lo tanto que no es que no hayan leído El Príncipe, es que ni siquiera saben qué significa liderar una sociedad, que encima los ha puesto al timón con sus votos. O sea, no saben siquiera quién fue Maquiavelo. El país se va al garete y ellos siguen con su guirigay productivo (para ellos), y hasta son capaces de fracturar una sociedad tan sólida como la catalana para huir hacia adelante acusando a los taimados y borbónicos tribunales a las órdenes de Madrid de una persecución personal. Su corrupción hace que arrastren al abismo a todo un pueblo. El noroeste de África se incendia con una situación muy complicada que puede salpicarnos, Cáritas no da abasto, el tejido económico está yerto, y ellos siguen con sus batallitas particulares. Pero no hay que preocuparse, alguien que pretenderá haber leído y entendido a Maquiavelo nos creará seguridad psicológica porque la gala del Carnaval va a presentarla Bustamante. Pobre Maquiavelo.