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A la paz por la justicia

Aprovechando que el 30 de enero es el aniversario del asesinato de Gandhi en 1948, se conmemora el Día Mundial Escolar por la Paz, que se ha celebrado esta semana en colegios de muchos países del mundo. La palabra paz parece muy sencilla, pero su logro es mucho más complejo, porque hay quien puede pensar de manera elemental que paz es la ausencia de guerra. Y no es así, porque la paz es el resultado de la convivencia, de la armonía, y para eso hay que alejar el odio, la envida y la estupidez (no solemos imaginarnos cuán dañina es la estupidez). Y sobre todo, es necesario que haya justicia en su acepción más amplia. Siempre recordamos a personajes singulares, unos muy meritorios y otros sobredimensionados, pero al fin y al cabo nos valen como referentes.
Lo que habría que repetir continuamente es que la mentira política, la manipulación y la sacralización de las grandes palabras están en el origen de los más terribles crímenes. Nos siguen mintiendo, y lo más triste es que hay quienes creen esas mentiras; por eso Hitler pudo exterminar a 22 millones de personas, las mismas que exterminó Stalin, y no sigo contando genocidios porque tendría que empezar con Mao, seguir con Pol Pot y terminar con lo que ocurre en el Congo o en Liberia, y en muchos lugares del planeta, desde Haití hasta el Kurdistán. Cuando Stalin mataba de hambre por decreto a siete millones de ucranianos en 1933, Occidente no movió un solo dedo, ni cuando Hitler masacraba a judios y polacos (Estados Unidos tuvo embajador en Berlín hasta diciembre de 1941), ni cuando Idi Amín… Eso es la mentira, y luego atacan Irak para salvar la democracia ¿hay que creerlo? Y eso que sólo estamos hablando del último siglo. Por eso hay que inyectar en vena a nuestro niños que la única forma de paz posible es la justicia.
1240153696337_f[1].jpgP/D: La verdad es que la «pax europea» tiene mucho de hipocresía, manteniendo dictadores en Africa. Ahora en Europa están asustados por lo que está ocurriendo en Túnez y en Egipto. Se les está cayendo otro muro, el del olvido. A ver qué hacen.

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Carrasco y el cura Hidalgo

220px-Miguel_Hidalgo_y_Costilla[1].jpgHoy se cumplen 200 años de la proclamación de independencia de Monterrey. Esto parece una anécdota, pero fue el comienzo real de la sucesión de guerras de independencia en el antiguo imperio español, recogiendo la antorcha que había encendido Francisco de Miranda. El coronel Carrasco hizo este acto apoyado por el cura Hidalgo, dos pioneros de aquel movimiento que alcanzará desde Río Bravo a Tierra de Fuego, con personajes como Bolívar, que están con letras grandes en la historia, mientras que el cura Hidalgo y el coronel Carrasco son poco renombrados, si bien en México se les tiene verdadera devoción. Después de tres siglos de dominio español, por medio de virreyes, capitanes generales, encomiendas, misiones y distintas alternativas, la Revolución Francesa caló en las clases altas criollas y ocasionó una reacción en cadena, aprovechando que España andaba muy ocupada luchando contra Napoleón. El espíritu de la Ilustración que encarnaba Miranda fue luego pisoteado por los caciques locales una vez lograda la independencia, y en realidad los pueblos americanos siguieron siendo dominados por un amo distinto, pero un amo. Para colmo, Francia, Inglaterra y Estados Unidos apoyaron a los independentistas previo compromiso de pago, con lo que las nuevas naciones nacieron endeudadas. Y así hasta hoy, pero es importante recordar que fueron el cura Hidaldo y el coronel Carrasco quienes comenzaron la rebelión, hace hoy dos siglos. Por supuesto, fueron fusilados, pero la inercia del movimiento ya no se pudo parar.

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A medio siglo de Kennedy

Es curioso cómo algunos personajes quedan encapsulados en la Historia con un sello especial. John Kennedy es uno de ellos, y ni los más sesudos especialistas en cien disciplinas saben por qué. No es que fuese un mal Presidente, pero es que, salvo le gestión de la crisis de los misiles en Cuba, nada hay objetivamente evaluable que lo haga extraordinario; no dudo de que pudo haber realizado grandes cosas, pero no tuvo tiempo. Sólo estuvo en la Casa Blanca unos meses más de los que lleva Obama, similar estancia que la de Ford -que pasó desapercibido-.
0006_johnson_lyndon_kennedy_jackelin_01[1].jpgTal vez supo elegir a la mujer adecuada para estar con él en las alturas, y es indudable que Jackie fue un factor imprescindible del lote Kennedy. La esposa del Presidente tenía instinto para la historia, y cuando asesinaron a su marido y su sangre manchó su espléndido Cocó Chanel rosa de lana australiana, se negó a quitárselo. «Que vean lo que han hecho» dijo cuando su ayudante le ofreció cambiarse. Y con ese vestido manchado de sangre subió al avión, asistió al juramento de Johnson y llegó a Washinton acompañando el cadáver de su marido. Ese vestido también es parte del mito.
Se entiende que en Estados Unidos se escriban con letras más grandes que las de los demás los nombres de algunos Presidentes como Washington -el primero-, Jefferson -el credor del Estado-, Lincoln -ganó una guerra civil, abolió la esclavitud y fue asesinado, lo que da un plus-, Roessevelt -sacó al país del «crack» y la depresión económica, ganó una guerra mundial y batió con cuatro mandatos el récord de estancia en el poder (desde entonces sólo se permiten dos mandatos)…- Hubo presidentes que hicieron cosas importantes, muchos, pero es que Kennedy sólo fue una gran esperanza que no tuvo tiempo de decepcionar.
JBK Chanel[1].jpgEstá claro que Kennedy tenía un carisma especial, que logró ilusionar incluso a quienes no lo votaron y que la gente sentía que se inauguraba una nueva era. Nunca sabremos qué habría pasado si hubiera completado dos mandatos, pero ahora sí sabemos que tenía el don de hacerse seguir, de crear una imagen nueva de Estados Unidos que hacía amigos, como cuando visitó Berlín y dijo aquello de «Yo también soy berlinés». Cincuenta años después, se sigue evocando aquella esperanza que se frustró. Fue uno de esos seres que sin duda tenían un gran talento para lo que hacían y que quedan en la memoria popular agrandados por la brevedad de su brillo y una muerte prematura, como James Dean, Marylin Monroe, Valentino, Jimmy Hendrix, Michael Jackson … Y hasta Billy «El Niño». Ocurre en todas partes, pero los norteamericanos tienen una tendencia especial para crear mitos contemporáneos -sólo los argentinos los igualan (Gardel, Evita, Ché Guevara, Maradona)-. Kennedy es uno de ellos, pero aún así, y a pesar de su fama de mujeriego impenitente y de haber llegado al poder con el apoyo de la Mafia, me quedo con su frase: «No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino lo que puedes hacer tú por tu país». Igualito que los políticos canarios…