Obsolescencia
Escuchaba en la radio un reportaje sobre la duración de los objetos técnicos, sean automóviles, electrodomésticos o móviles, y la verdad es que se le ponen a uno los pelos de punta cuando escucha que cada año en Europa se tiran a la basura millones de toneladas de objetos, que luego van a parar a los basureros oficiales que están en países del Tercer Mundo como Nigeria.
Como nuestra economía se basa en el consumo, es necesario aquilatar la duración de un aparato, para que en poco tiempo haya que comprar otro. Esto se entiende porque es el flujo económico en el que andamos metidos, pero significa un derroche de materias primas (el reciclado aún es un porcentaje muy pequeño) y la producción de basura tecnológica muy dañina. Y lo peor no es que los aparatos se estropeen después de un determinado tiempo de uso, es que también hay lo que se llama obsolescencia social, porque hay que cambiar de móvil por otro más moderno que finalmente hace lo mismo. A algunos aparatos les añaden en cada generación una cosita más, y esto significa que a los dos meses ya es antiguo, y como somos presa de la moda hay que comprar otro. Es aterrador, pero por otra parte vemos cómo se bloquea el sistema desde que la gente deja de comprar. Este es un debate que no se ha abierto a lo grande, porque significaría cambiar el sistema económico, y nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato.
Lo que está sucediendo ahora no tiene precedentes. Túnez ha encendido la mecha y Egipto se ha convertido en el espejo en el que sin duda van a mirarse todos los países ribereños de Mediterráneo y más allá. La gran disculpa de los últimos años ha sido que había que detener el ascenso del fundamentalismo islámico. Ahora no sabemos qué va a pasar, porque, si se habla de «Revolución democrática», en unas elecciones libres los más organizados son precisamente los partidos islamistas. Claro que no podemos confundir un partido islamista con Al Qaeda, aunque la verdad es que democracia y teocracia casan muy mal, como se ha visto en Irán, después de la caída del Sha. En el río revuelto todos quieren pescar, pero lo cierto es que estamos ante unos momentos históricos. Hay quien dice que es ahora cuando comienza el postcolonialismo. Lo negativo de todo esto es que no veo a grandes políticos en el mundo que puedan manejar una situación de esta envergadura. Al final, los agentes que jugarán sus cartas serán Estados Unidos, Rusia y quien sabe si China, muy bien posicionada actualmente. La UE irá a remolque, como siempre, y heredará todos los daños de Estados Unidos y ninguno de su beneficios. Al tiempo.