Creencias, ritos y fanatismo
Todas los años por estas fechas circulan las imágenes terribles de los nazarenos voluntarios que se flagelan con látigos hasta destrozarse la espalda y son crucificados con clavos de verdad después de haber sido coronados de espinas. Esto suele ocurrir en distintos lugares de Latinoamérica y sobre todo en Filipinas, donde las creencias, las promesas y los ritos alcanzan un realismo que estremece.
La libertad de creencias es algo que debe estar por encima de cualquier cosa, pero siempre me pregunto cómo es posible que una creencia legítima cruce la línea del fanatismo. Por aquí se hacían promesas de ir caminado a ver a un santo, un Cristo o una Virgen. Es una tradición que se vaya cada año caminando a visitar a las patronas. Hace años llegaban a Teror peregrinos con los pies destrozados porque acudían descalzos desde cualquier punto de la isla, por caminos reales terribles, y luego remachaban haciendo de rodillas el recorrido entre la plaza y el altar. Recuerdo con horror ver el suelo de la basílica de Teror regado de la sangre de los peregrinos, que en su buena fe hacían ese sacrificio. Afortunadamente eso ya no se ve por aquí. Las autoridades eclesiásticas se oponen, el Arzobispo de Manila ya no sabe qué hacer ni decir, pero el fanatismo pasa por encima hasta de las normas de La Iglesia. Entiendo que haya ritos pero no esas acciones terribles que en el siglo XXI tendrían que acabar.
buenos y malos, y esta de hoy es una de ellas, en la que se dieron hechos tan dispares como las elecciones municipales españolas de 1931 que desembocaron en la proclamación de la II República dos días después, el estreno de El amor brujo de Manuel de Falla, la invasión por parte de Gran Bretaña de las islas Malvinas para combatir a las fuerzas argentinas y una docena de batallas importantes que cambiaron el rumbo de la I Guerra Mundial. Si tomamos varios días, entre el 11 y el 15 de marzo ha habido desgracias terribles, desde el hundimiento del Titanic a los atentados islamistas de Madrid. Pasa lo mismo con la segunda semana de octubre, en la que tiene especial significado el 11 de septiembre, con hechos tan terribles como el golpe de estado de Pinochet o el ataque a las Torres Gemelas, y otros más localizados, pero que curiosamente tienden a concentrarse en pocos días y a veces en uno solo. Será que el Destino trabaja sólo a ratos.