La dignidad del suicidio de Salvador Allende
¿Se suele decir que el suicida es un cobarde, pero yo no estoy tan seguro porque quienes se ven abocados a esa decisión ven todos los caminos cerrados, y hay que tener agallas para cometer un acto de violencia tan terrible contra sí mismo. Es posible que haya casos en los que suicidio es igual a cobardía, pero en otros es un asunto de dignidad. Sócrates y Séneca se quitaron la vida por dignidad, y los aborígenes canarios solían despeñarse o dejarse morir de hambre cuando se veían perdidos, antes muertos que esclavos. Eran Séneca, Sócrates, Bentejuí, Beneharo y Tanausú unos cobardes? Eso es dignidad llevada a su máxima expresión, y en el caso de Salvador Allende lo fue. Le ofrecieron un avión para salir del país y exiliarse. Nadie le habría echado nada en cara, y seguramente habría vivido entre el repeto de todos los demócratas, porque quienes perpetraron el asesinato de la democracia fueron otros. Pero él no quiso, se mantuvo en su puesto hasta el final, y como era consciente de que su persona era una institución, un emblema de la democracia, no dudó en quitar a los golpistas la posibilidad de que mancillaran no al hombre, sino al Presidente que habían elegido los chilenos. Ese es un suicidio que engrandece al hombre y salvaguarda al símbolo de la democracia que será siempre Salvador Allende. Quienes hoy lo tildan de cobarde seguramente tienen más que ver con el fanatismo de los fascistas que con la valentía, la entrega y la dignidad de un Presidente de todos los chilenos y para todos los demócratas.
Es que los sistemas no entiendan que hay que actuar coordinadamente y en el menor tiempo posible? Son necesarias las vacaciones, pero si la situación es como la actual -una emergencia- digo yo que habrá que olvidarse de lo accesorio y actuar sobre lo principal. Ya, ya, el estrés, pero ¿alegaba cansancio y nostalgia de la familia el Duque de Wellington cuando echaba de España a Napoleón? Estamos en guerra -aparte de las cruentas que libran nuestras tropas-, porque de lo que ahora se haga dependen muchas décadas de futuro. Y tampoco entiendo los plazos políticos para los relevos democráticos. Fíjense que para ello hay que disolver el Parlamento y el Gobierno queda en funciones, pasan un par de meses, hay elecciones y luego otro mes o más para que entre el nuevo Gobierno. Eso estaba bien cuando no existían los medios de hoy, pues había que llevar resultados electorales en lentos carromatos y organizar largos desplazamientos de los políticos electos. Más de tres meses de interinidad y paralización. Es demasiado, cuando las nuevas tecnologías permiten acortar muchisimo ese tiempo. Pero no parece que vayan a prescindir de vacaciones ni a agilizar los trámites. Tampoco entiendo por qué una y otra vez hay que estar yendo a Bruselas para llegar a acuerdos entre los países. ¿Para qué demonios sirven las videoconferencias, los Ipads y las firmas electrónicas? Se pierde mucho tiempo y se gasta innecesariamente mucho dinero, y luego se les llena la boca hablando de las nuevas tecnologías. Pura teoría, pues parece que viajen en mula y se comuniquen por el correo del Zar.