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Optimistas a la fuerza

zzDSCN3777.JPGAfrica ya estaba en la ruina material y humana con tantas guerras y sequías; en Asia los jinetes cabalgan desde la miseria de Calcuta hasta la guerra inútil de Afganistán, la tensión entre Pakistán y La India o el revoltijo de Indochina, Indonesia o Filipinas; en América del Sur no está el hormo para bollos en ninguna parte, y como muestra piensen en Argentina, Brasil o Venezuela; Centroamérica postrada como siempre, desde Haití hasta Guatemala; Norteamérica, qué les voy a contar, en recesión y sin Torres Gemelas, dados al prozac y mandando marines a todas partes. Ya no les hablo de Palestina, de Chechenia, de la tensión balcánica…
Queda Europa. Y hay miedo. Miedo a la crisis económica, a la inmigración, al terrorismo y al propio miedo que hace que la economía se retraiga. Con estas premisas no es raro que los agoreros hayan desaparecido, ya bastante agoreros son los periódicos, la radio y la televisión. La realidad supera a la ficción, y el drama universal literario y cinematográfico que ocasiona el dichoso anillo maldito de Tolkien es una menudencia cuando pensamos en el fanatismo, la intolerancia, la pobreza, la avaricia y las armas nucleares prestas a ser utilizadas.
Pero, qué quieren, por encima de los hobbits, los nordols, los gamos o los elfos, yo sigo creyendo en los humanos, y en el fondo quiero ser optimista.

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El mundo al revés

zzzzzzzDSCN3668.JPGDe repente, todo lo que hasta hace unos pocos años parecía ciencia-ficción se vuelve real. Después de la recuperación y de los llamados fabulosos años sesenta, Occidente se había diseñado de una manera que se mostraba inalterable, y cada una de sus naciones funcionaba de una manera determinada y solo de esa. Lo que quedaba fuera estaba controlado, fuese con las guerras coloniales en Africa o con otras técnicas en Asia y América Latina. A nadie se le ocurría que Bélgica, Dinamarca o, menos aún, Estados Unidos, tuviese problemas económicos o sociales. Se habían borrado de la memoria colectiva los tiempos difíciles, y la depresión del 29 solo era un tema que salía en las películas y que dio lugar al crecimiento de las mafias en Estados Unidos. Ahora estamos que no nos lo acabamos de creer, porque la maquinaria del capitalismo que se sostenía en el consumo empieza chirriar. Y la consecuencia primera es la desconfianza del otro. Así nacieron en los años treinta del siglo pasado aquellas doctrinas que dieron lugar a regímenes terribles. Y vuelven los cruzados del Tea Pary (nunca se habían ido, estaban agazapados) y se da la paradoja de que China, un país supuestamente comunista, reprende a Occidente porque dice que gasta mucho dinero en políticas sociales. Es el mundo al revés, porque ocurren cosas tan impensables como que no haya fútbol los fines de semana por huelga de futbolistas.

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Tranquilos, ya el Papa está aquí

zxxxxDSCN3677.JPGQue nadie se preocupe, todo está bajo control, ha venido el Obispo de Roma en persona en ayuda de España. Monseñor Cañizares ya lo dijo la semana pasada: «El problema no es la crisis, el problema es que hemos dado la espalda a Dios». Si esto es así, yo creo que al señor cardenal se le ha trastabillado la frase, porque lo que más bien parece es que es Dios quien nos ha dado la espalda a nosotros. Pero ya ha venido el Romano Pontífice a poner remedio. Por si no estuvieran enconados los ánimos, más leña al fuego, aquí lo que prima es el maximalismo, atrincherados unos y otros. No estoy seguro de si el Papa viene a despedir a Zapatero o a hacerle la campaña a Mariano Rajoy. Todo se aprovechará, y es tan importante su visita que el Rey interrumpe sus vacaciones mallorquinas para besarle el anillo.