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¿El fin del mundo en 2012?

zzzcDSCN3679.JPGVerá usted, amigo… Este verano es… No sé cómo definirlo. En realidad, tendríamos que estar aterrados, pero miro alrededor y creo que la mayor parte de la gente ha decidido anestesiarse. Los medios tratan de distraernos con este o aquel fichaje futbolístico, con el estreno de una precuela de El planeta de los simios, con los famosos del papel couché en las playas de Ibiza… Pero al realidad es testaruda: hambruna en Somalia, secuelas de terremotos en Japón, Chile y Haití, represión sangrienta en Siria, guerra interminable en Libia, ambiente parecido al de la Gran Depresión en Estados Unidos, las bolsas en picado, terroristas iluminados matando gente aquí y allá, disturbios fuera de control en la ordenada Gran Bretaña… Ponga otra ronda, camarero… Con este panorama, no creo que se cumpla la profecía maya del fin del mundo en diciembre del 2012; esto no va a guantar quince… no, diecisiete meses más. O nos estamos equivocando todos o hay una fuerza cósmica que nos empuja hacia el precipicio. Lo que está claro es que la Humanidad no lo está haciendo bien. ¿No cree usted, camarero? Ande, ya no queda nadie, tómese la arrancadilla conmigo… ¡Ah! y traiga también unas aceitunitas. ¡Por el fin del mundo! ¿Por qué cadena lo retransmiten?

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Blad Runner: la que nos espera

En los próximos meses nos llegará todo tipo de mensajes, nos venderán motos de todas clases y a estas alturas ya no creo en grandes palabras salidas de la boca de quienes luego las mancillan apenas tocan poder. Creo, por supuesto en esos grandes conceptos, pero cuando escucho a despilfarradores hablar de austeridad, a corruptos invocar la transparencia y a ineptos pregonar la eficacia, me entra la risa. Ya verán: unos dirán que hay que acabar con la autonomías porque desangran España, otros que hay que profundizar y llegarán al federalismo e incluso a la independencia en sus discursos, todos clamarán que la culpa es de los otros, pero ya yo no sé quienes son los otros, y llegado a este punto me acuerdo de la frase atribuida a Pío Cabanillas: «yo no sé si soy de los nuestros». El colmo del absurdo, Faemino y Cansado en su apogeo, Groucho Marx en su mejor momento, Cantinflas en plenitud. Bla, bla, bla, y todos se limitan a ser diligentes en la oposición y paquidermos en el poder.
zzert65.JPGY esto va a durar hasta el 20-N y más allá, como en Blade Runner: «Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Urbanizar Tindayas radiactivas más allá de Orión. He visto diputados, senadores y ministrables brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser…»

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¿Elecciones anticipadas?

Hace unas semanas comentaba lo largo que es el proceso electoral en España, antes y después de las urnas. Algo que puede resolverse en la mitad de tiempo se sigue realizando como si hoy no existiesen medios casi instantáneos para corroborar un resultado. Si ya los previos a las elecciones son casi dos meses, lo posterior no se queda atrás, porque hay una serie de trámites que se realizan a paso de tortuga hasta que que constituye el Parlamento, y luego otro tramo hasta la investidura del nuevo Presidente del Gobierno. Si las elecciones son el 20 de noviembre, tendremos nuevo gobierno no antes de Navidad, y eso si no hay que hacer negociaciones complicadas. Por si ya los plazos no fueran exasperantes en una situación como la actual, en la que la sensación de provisionalidad no ayuda, Zapatero anuncia las elecciones dos meses antes de su convocatoria real. Es decir, vamos a estar cinco meses prácticamente en el limbo, y luego a ver cómo se adapta el nuevo gobierno.
zzxxxxDSCN3624.JPGTotal: medio año mirando hacia la luna de Valencia. Digo yo que, ya que Zapatero llevaba tanto tiempo remoloneando, tenía dos opciones: si pensaba en el 20-N, tendría que haberse estado calladito hasta el 26 de septiembre, y así no tendríamos una campaña agria e interminable que no va a beneficiar a nadie; la segunda opción era la de convocar ya y vernos en las urnas a finales de septiembre o primeros de octubre. Pero no, venga precampaña mareante, campaña horrible y postcampaña tremenda hablando de la herencia que deja Zapatero, si, como parece, gobierna el PP. Y mientras, esa abstracción que son los mercados, sacándonos la piel a tiras. Es que que hasta para retirarse hay que tener estilo.