Discursos peligrosos
Hay un sector de la sociedad de una voracidad insaciable. Es el que se corresponde con el llamado Tea Party norteamericano y que en España ya se muestra en público como grupo con el nombre genérico. Viene a ser el negativo del movimiento 15-M, y en su ideario -bien aireado en tertulias de algunas televisiones monotemáticas, pequeñas pero peligrosas- ataca frontalmente el estado social, y predica la demolición de los sindicatos, los partidos políticos o los convenios colectivos. Para esta gente, el PP es un esclavo de la izquierda, y el peligro consiste en que no se presenta como ultraderecha, sino como una entidad sin ideología que reivindica el poder para la sociedad civil, siempre y cuando esa sociedad sean ellos. Como incluso preparan una enmienda a la totalidad de la Constitución, está claro que lo quieren todo; es decir, quieren arrasar con todo lo de los demás porque ya ellos están muy bien posicionados. Este discurso es muy peligroso en tiempos difíciles, porque es la antesala del totalitarismo que dice combatir. El problema es que los partidos democráticos no le están dando importancia, y de esta manera el monstruo puede crecer, porque una población angustiada por la crisis es más proclive a escuchar cantos de sirena.
Se habló no hace mucho de una posible erupción entre Gran Canaria y Tenerife, que si fuese lo suficientemente copiosa funcionaría como puente y arruinaría a las navieras. Eso es poco posible por la profundidad del mar en la zona, y desconozco qué profundidad hay en el Mar de las Calmas. Puesto a imaginar -novelista al fin- podría surgir del mar una nueva masa, construida capa a capa por lava humeante que haría hervir el mar y que poco a poco sería una nueva isla. Si seguimos imaginando, estaría unida por un istmo a la zona de La Restinga y podría duplicar o triplicar el territorio herreño, o bien establecerse sola, fundando un nuevo Sur geográfico para Canarias. Y, claro, emergen también las preguntas: ¿De quién sería la isla? ¿Quién obtendría beneficios especulando con las construcción de poblaciones, carreteras y servicios? ¿Quién viviría en Nuevo Sur? ¿Tendría ayuntamientos y cabildos? Y un problema añadido: se rompería la famosa triple paridad de diputados para el Parlamento de Canarias, y habría que buscarle representatividad en el Senado, con lo que habría que reformar la Constitución. La isla Nuevo Sur desencadenaría la avaricia económica, la voracidad política y concesiones a pioneros (no pongo la lista porque serían los de siempre) como cuando el Gobierno de Estados Unidos se hizo con los territorios de La Louisiana y La Florida y el presidente Jefferson repartió aquella nueva riqueza entre los tabaqueros de Virginia y las más preponderantes familias de la costa Este. Yo creo que, conociendo la cabras del rebaño, lo mejor es que el volcán no erupcione o que si lo hace solo construya una montaña bajo el agua y no funde un San Borondón para la discordia.
Palestinos y saharauis son dos pueblos oprimidos, pero no humillados porque siguen teniendo el valor de luchar por su identidad, por su territorio y por su existencia. Estos conflictos no se resuelven porque hay cuatro que no quieren, debe convenirles, y los demás se muestran tibios y caminando sobre el alambre porque tienen miedo de lo que digan y hagan Washington, París y Tel-Aviv. No me extraña que Kissinger, Obama y Jimmy Carter sean Premio Nobel de la Paz. Una vergüenza para quienes dicen defender los Derechos Humanos.