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La hipocresía solidaria

zzzFoto0520.JPGDe repente se nos han iluminado las calles y nos han sembrado la ciudad de belenes, nos ha visitado la lluvia y el mar se ha embravecido. Nos llaman a la alegría aunque a veces nos inunde la tristeza. Es un ajuste de cuentas con el tiempo, esa máquina inexorable que no necesita reloj. Nos ha sorprendido la Navidad sin habernos preparado para que nos deseen felicidades por sistema, ni para soportar los telemaratones, donde se nos viene a decir que somos culpables de las penurias ajenas, y en un supremo acto de generosidad acuden muchos famosos a hacerse publicidad. Muchos tienen su residencia fiscal en Mónaco o en Miami, porque allí casi no pagan impuestos, y luego hay que darles las gracias porque rifan una camiseta o una foto firmada. Lo que deberían hacer es pagar impuestos en España, eso sí que es ser generosos. La solidaridad es siempre buena, pero no sé por qué no acabo de creérmela cuando viene de los personajes famosos, que aprovechan los eventos humanitarios para vender su producto. Otra cosa, y esta muy digna de todos los apoyos, es lo que hacen las ONGs o entidades como la Casa de Galicia, que son actos de generosidad sin trampa. Y es que, refiriéndome a los otros, ahora mismo se prepara un partido de fútbol entre figuras millonarias para recaudar fondos. La entrada es muy barata y como habrá que pagar los gastos del montaje del evento quedarán unos cuantos euros, que está muy bien, pero ninguno se rasca el bolsillo. Está claro que la forma más justa de solidaridad es la fiscal, que paguen más los que más tienen. No es la Navidad lo que me irrita; es la hipocresía.

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La Constitución, papel mojado


zIM0049783.JPGSe invoca La Constitución como si fuese un libro sagrado, y debiera serlo porque en él se supone que estás los derechos y deberes de una sociedad democrática. Hay que señalar que esas ambigüedades que contiene sirven para se cuele todo tipo de incumplimientos, pero eso pasa con casi todas las leyes. Sin embargo, hay artículos que son muy claros, pero que igualmente se incumplen y parece que no pasa nada. Lo más triste es que cuando se trata de cubrir las espaldas a los poderosos se improvisa una reforma en pocos días. Hace años que vengo diciendo que en realidad la Constitución si acaso necesita reformas técnicas, pero en su esencia bastaría con aplicarla. Los derechos fundamentales están recogidos claramente, pero resulta que están pasando por encima de la educación, la sanidad, la vivienda, la justicia, los servicios sociales… Es decir, en los últimos años es como si no hubiera Constitución. Pueden hacerle todas las reformas que quieran, pero si no se cumplen es como dar palos de ciego. Ya que se conmemora La Constitución, que se haga simplemente cumpiéndola, caiga quien caiga, porque es que unos se estrellan porque incumplen sus derechos y otros siguen flotando porque se legisla a su favor aprovechando ese lenguaje a veces difuso que tienen las leyes, y un ejemplo claro es sobre quien está recayendo el drama de la crisis, sin que se toque a los más pudientes, cuando eso no es lo que dice esa Constitución que quienes debieran preservarla están convirtiendo en papel mojado.